"No se trató de un enfrentamiento entre barrabravas sino del ataque salvaje y
unilateral de un grupo armado, que apareció en el club dirigido por Pimpi Camino. Las declaraciones
de su abogado son totalmente falsas. Está defendiendo lo indefendible con la estrategia de ensuciar
a esta comisión directiva". Con esa contundencia le hizo frente ayer el secretario de
Newell’s Pablo Morosano a las afirmaciones del defensor Carlos Varela, quien había asegurado
que los desmanes en el club fueron una reacción al ataque de líderes de la hinchada cercanos a la
actual dirigencia.
La causa por los sucesos violentos del lunes quedó desde ayer en medio de una
cerrada controversia entre esas dos versiones. Por un lado, los directivos sostienen que todo fue
una embestida de la vieja conducción de la barra brava, al mando de Roberto Pimpi Camino, para
copar el club y medir fuerzas. Según la policía, toda la evidencia respalda ese planteo.
Desde la otra vereda, con Varela al frente, el entorno del prófugo líder
rojinegro remarca que sus seguidores llegaron al club para reempadronarse, pero se desmadraron al
ser recibidos a tiros. Esa versión, anticipada por
La Capital, tiene desde ayer constancia judicial: uno de los 17 detenidos
declaró que el desbande se produjo al ser atacados a tiros por el Loco Demente, antiguo jefe de la
barra a quien desde el bando de Camino vinculan con la actual conducción.
Con la investigación judicial atravesada por ese fuego cruzado, mientras tanto,
ayer cerró la ronda de indagatorias a los 17 adultos acusados por el incidente. Siguen presos y sus
abogados pidieron excarcelaciones, pese a que la jueza Alejandra Rodenas anunció su decisión de no
otorgarlas (ver aparte). Mientras tanto los tres hermanos Camino buscados como líderes de la
revuelta continúan prófugos, con la policía merodeando entre su gente y sus cosas: ayer se llevaron
preso en averiguación de captura a un sobrino de Pimpi y además le secuestraron un Peugeot 607 gris
del garaje de su casa.
La desmentida. "El abogado Varela está tratando de defender lo indefendible. Yo no
soy quién para meterme en su trabajo profesional, que desde ya no comparto, pero rechazo sus
declaraciones porque son totalmente falsas. Me interesa explicarle al socio de Newell’s que
no se trató de un enfrentamiento entre barrabravas. Fue un ataque programado, unilateral, del grupo
que comandan los hermanos Camino", salió a marcar la cancha Morosano.
Lo hizo en respuesta a declaraciones radiales de Varela que luego el abogado
reiteró a este diario. El profesional les pegó a los nuevos directivos del club, dijo que la
pesquisa es "una caza de brujas" y responsabilizó de eso al poder político provincial. "La
dirigencia tiene vinculación con personas enfrentadas a los Camino y a raíz de eso se produjo el
hecho", afirmó. Indicó que el grupo llegó en apoyo a 5 o 6 hinchas a quienes "allegados a la
comisión" les habían prohibido reempadronarse.
"El hecho vandálico existió, pero hay una versión oficial por la cual parecería
que un grupo de forajidos se enfrentó con una señora que estaba con el nieto tomando sol. Eso es
falso, se enfrentan con un grupo de la barra brava comandado por el señor Ochoa, alias el Panadero,
que está directamente relacionado con (el secretario Pablo) Morosano y (el presidente Guillermo)
Lorente. Esa es la verdad, lo que se pretende hacer ahora es cambiar todo para que nada cambie, la
barra brava no va a desaparecer en los términos en que se la conoce", golpeó Varela.
"Eso es ridículo", contraatacó Morosano. "Si hubiese existido un episodio como
ese lo hubiera sabido todo el mundo. Había una cola de gente para reempadronarse. En el club no
está sólo la comisión directiva. Hay socios, periodistas y policías permanentemente. Las
declaraciones de Varela son acusaciones sin sentido y hay que tomarlas como de alguien que defiende
lo indefendible", avanzó.
El secretario del club también desmintió que la nueva conducción haya
posicionado a Ochoa para controlar la hinchada: "Esta comisión directiva no va a sentarse a
negociar con ningún grupo violento. Si el día de mañana Ochoa o quien fuera genera un episodio de
violencia, se va a encarar la denuncia penal de la misma manera que en este episodio y se le va a
aplicar el derecho de admisión al igual que cualquiera, se llame Ochoa o Juan Pérez".
Sin evidencia. Esa explicación de los disturbios del lunes a la tarde, cuando más
de 50 personas ligadas al Pimpi irrumpieron en dos colectivos, rompieron muebles, tiraron tiros,
amenazaron y robaron libros administrativos a la vista de numerosos socios, fue respaldada por la
policía. "De todo lo relevado en el lugar no hay un solo testimonio, versión o rumor que hable de
la presencia del Loco Demente en el lugar, que haya efectuado disparos o que se tratara de un
enfrentamiento entre barras", dijo el comisario José Luis Juárez, jefe de la División
Judiciales.
En dirección contraria Pablo Ariel Salcedo, uno de los 17 detenidos en
inmediaciones del estadio, dijo en su descargo defensivo ante la jueza que lo apresaron en
Pellegrini y Oroño cuando se alejaba corriendo del club porque "el Loco Demente sacó un arma y pegó
dos tiros". Las dos versiones están en pugna. El tiempo dirá cuál de las dos define el juego.
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Pegar primero
El abogado de Roberto Camino y sus dos hermanos prófugos admitió ayer que
podrían entregarse la próxima semana. Pero la policía prepara allanamientos y se ilusiona con
llegar primero: “Yo le dije al abogado que le voy a ganar de mano”, confió un
investigador que sigue los pasos de los tres acusados de instigar los desmanes en el club.