Qué difícil. Estar en el sótano futbolístico y tener que pegar un salto tal para llegar al primer piso. Y sin todo el material a disposición. Sólo una cuestión puede alimentar esperanza. La característica siempre vigente de “partido aparte”. Así como muchas veces, sobre todo en los últimos cotejos, cuando era Newell’s el que llegaba bárbaro y perdía. Ahora es a la inversa.
Esto aparece hoy como el palenque para que se tome el equipo dirigido por Lucas Bernardi. Además, aunque todos lo nieguen, es la última chance para que el hasta hace poco idolatrado capitán del último equipo campeón pueda seguir su reciente camino trazado para ser el técnico leproso. Así de contundente.
Tanto que hoy sería hasta difícil que su continuidad se mantuviera si no estuviera el partido del domingo. Es que, encima, viene de perder el anterior, y en el Coloso.
Y de su determinación, de la elección de los protagonistas, dependerá todo. Bernardi debe parar un equipo con determinación. De ser posible, pararlo ya en la cancha, decirles a los once futbolistas que van a arrancar y hasta los 8 o 9 que tengan chances de ir al banco que serán parte del clásico. Y hasta confirmarlo a la prensa. Con el simple hecho de que esto se transmita a los hinchas, que es la única intención del periodista.
¿Qué jugadores? Los que mejor estén. Los de experiencia, los que sepan bancarse en el lomo lo dura que será la previa hasta que el árbitro dicte el inicio del clásico.
Sin Scocco, ya que estaría desgarrado (se tomó el posterior izquierdo y se agarró la cabeza en clara señal de intuir lo que venía), sin Figueroa, al que la lesión a los 25 ante Defensa lo dejó también afuera. Y sin quien el DT considere que no esté en el nivel óptimo para un partido clave como el clásico.
Con variantes, seguro. Porque no puede pasar como si nada fuera lo mal que jugó el equipo en Florencio Varela. Por más que Lucas ya dijo que quería morir con la suya. El puede hacerlo. Pero al pueblo leproso no le interesa eso, si no ganar. Y algunos, hoy viendo la situación, al menos pensarán en no volver a perder.
Y no se trata de dictarles los cambios al DT. No es marcarles los jugadores que no pueden faltar o los que deben salir, sino hacerle abrir los ojos porque el paredón no se corre solo del medio, hay que buscar cómo no estrellarse contra ese muro. No se entiende que Maxi Rodríguez quede afuera, como en Florencio Varela, más allá de que cuando entró (obligado por la lesión de Figueroa) tampoco desequilibró. Y no se fue nada contento de la cancha, sino que ni bien sonó el final dictado por Rapallini se retiró solo del campo de juego, sin hacerlo con sus compañeros. Seguro por bronca. Quizás por impotencia por no poder cambiar la situación. Es raro que Mateo no aporte su experiencia, su sangre en el medio, ni siquiera para sacudir la modorra que se notó en ese sector, y ayudar a los centrales, como sabe hacerlo. Que Tevez se quede en el banco también preocupa. Que la experiencia de Bernardello no sea tenida en cuenta y que otros experimentados o pibes conserven su puesto. Que Scocco no esté afilado y siga en el equipo es otra señal, en este caso de que se debe respaldar su presencia porque tiene con qué resurgir en cualquier momento. Cuando se llevan 7 partidos sin victorias, cuando el rojinegro ganó un solo partido de 13, es más que preocupante. Y ni hablar si el equipo (llámense jugadores, técnicos, ayudantes y directivos) no despiertan y la pesadilla continúa. Aunque esto no es un sueño, es la triste realidad del hoy de Newell’s.
Cuando el jueves el plantel se trasladaba a Buenos Aires con el fin de concentrarse para el cotejo con el Halcón, la delegación se dio una vuelta por la basílica de Luján para pedir una ayuda divina. En Varela no la hubo.
El banderazo, tema en discusión
El tema principal de Newell’s pasa por el equipo, la falta de resultados y salir de una situación más que incómoda. Pero hay otra cuestión externa que también aparece en el escenario rojinegro: el banderazo. Y no es algo menor. La gente quiere conservar una tradición instalada hace largos años, el de convocarse en el Coloso Marcelo Bielsa en la previa al clásico con Central con el fin de darles un empujón anímico a sus jugadores. Tan necesario por estas horas. Pero hay una idea dando vueltas para que “se suspenda por razones de seguridad”, aunque esto aún no está confirmado, ya que otro sector del club indicó que no cree que “se tome esta determinación. Sería un error”. El inconveniente es que los hinchas quieren juntarse como lo hacen siempre e incluso “sin jugadores”. Todo esto es tema de discusión no sólo entre los dirigentes si no también de las máximas autoridades policiales.
¿Cuál sería el temor de que se realice como siempre? Algunas voces consultadas por este diario indicaron que “al repudio generalizado hacia los directivos y, a la vez, para evitar que pueda producirse algún episodio que después haya que lamentar”. Atento a todo esto, en las últimas horas hubo algunas charlas concernientes a este evento programado para el jueves y la determinación a adoptar. La primera idea que se tiró sobre la mesa es cerrar el estadio, algo que quedó en estudio teniendo en cuenta que la gente pretende convocarse de cualquier manera. Sea tanto en la cancha como en otro lugar. Si la convocatoria se realiza en la vía pública se generaría otro problema, quizás difícil de controlar.
Hoy habrá charlas entre distintas partes involucradas con la vida de Newell’s y los encargados de la seguridad con el fin de llegar a una resolución. Quizás lo más conveniente sería la apertura de las puertas del Coloso con el fin de que se lleva adelante la tradicional fiesta leprosa en paz, como siempre se ejecutó. Demostrando pasión y poniéndole color al duelo más lindo de la ciudad, pero sin ningún tipo de incidentes. La premisa debe ser la de siempre: “Vivir un clásico sin violencia”. Bajo esta consigna debería desarrollarse la movilización para demostrar amor por los colores de un club y sin un partido de por medio.
El banderazo está previsto que se desarrolle el jueves a la tardecita como siempre se realiza hace muchos años. Habrá que ver si concurrirán los futbolistas como lo hicieron siempre o en esta oportunidad sólo se convocarán hinchas debido al pobre presente futbolístico del equipo de Bernardi.
La postura en Newell’s hasta anoche —según le confirmaron a Ovación— es “no abrir el estadio por razones de seguridad y para proteger a todas las partes”. Igualmente, hoy seguirán dialogando directivos con autoridades policiales para definir los pasos a dar. Lo que sí está determinado es que el domingo las puertas del club permanecerán cerradas y no habrá actividad de ninguna índole.
Harán estudios a Scocco y Figueroa
Hoy le realizarán estudios a Ignacio Scocco y Víctor Figueroa con el fin de determinar el grado de las lesiones que sufrieron el sábado por la noche frente al Halcón de Varela. Nacho sintió un pinchazo en el muslo izquierdo y el Negro una molestia en el sóleo del gemelo derecho y hoy los pronósticos no son para nada alentadores de cara al clásico ante los canallas.
Figueroa se lesionó cuando iban apenas 23 minutos del primer tiempo y enseguida se dio cuenta de que no podía seguir. Su salida habilitó el ingreso de Maxi Rodríguez, quien sorpresivamente había sido marginado del once principal por “una decisión que tomó el entrenador”, dijo Lucas Bernardi luego de Defensa y Justicia.
La lesión del Negro es la misma que padeció en el último tramo del ciclo de Américo Gallego y que lo marginó por varios partidos. En tanto, la sensación de la lesión de Scocco es de desgarro y de haber ocurrido esto no estará ante Central. Los estudios de hoy despejarán las dudas.
El plantel entrenará hoy por la mañana, con puertas abiertas, en el predio de Bella Vista.