Al menos doce personas murieron ayer, entre ellas dos policías que estaban en un helicóptero que explotó tras ser tiroteado, y diez ómnibus fueron incendiados durante enfrentamientos que se mantuvieron por más de diez horas entre narcotraficantes de Río de Janeiro.
Los conflictos, que generaron pánico en una amplia región de la zona norte de esa ciudad brasileña (donde se concentra la mayor cantidad de villas miseria) y que también dejaron ocho heridos, fueron provocados por una disputa entre bandas rivales de narcotraficantes, cuyos disparos alcanzaron a un helicóptero policial que participaba en un operativo contra los pistoleros.
Dos de los tiradores de elite de la policía que ocupaban la aeronave murieron carbonizados como consecuencia de la explosión que destruyó por completo el aparato tras su aterrizaje de emergencia en una cancha de fútbol de un complejo deportivo popular.
Otros cuatro policías, entre ellos un capitán con una herida de bala en una pierna y un agente con quemaduras de gravedad, alcanzaron a ser retirados con vida del helicóptero antes de la explosión.
"El piloto de la aeronave (un Fénix de la Policía Militar) fue obligado a aterrizar debido al incendio provocado por los disparos de fusil que alcanzaron una de las hélices y que fueron realizados por los pistoleros que controlan el tráfico de drogas en la favela Morro de Sao Joao", dijo el comandante Overlei Santos.
La nave apoyaba una operación policial contra la banda de narcotraficantes que actúa en esta barriada pobre y desde la que partió un ataque contra la banda rival que controla el tráfico de drogas en el vecino Morro dos Macacos.
El tiroteo entre las bandas rivales de narcotraficantes comenzó en la madrugada de ayer y dejó al menos tres personas muertas, según la policía. Pese a que la policía identificó a esas tres víctimas como narcotraficantes, varios vecinos dijeron que eran jóvenes que fueron confundidos con delincuentes cuando regresaban de una fiesta.
Poco después de que la policía ocupara el Morro dos Macacos para poner fin a los conflictos, desconocidos incendiaron varios ómnibus en diferentes suburbios de Río de Janeiro.
Según el Sindicato de las Empresas de Autobuses de Río de Janeiro, al menos diez micros fueron incendiados en las favelas de Jacarezinho, Mangueira y Riachuelo, que son controladas por bandas de narcotraficantes aliadas a la que intentó invadir el Morro dos Macacos. Los ataques contra los automotores fueron atribuidos por la Secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro a un intento de los narcotraficantes de “desviar la atención y de impedir que la policía concentre sus acciones de represión en las favelas en conflicto”.
La policía concentró batallones de choque en las barriadas en la zona de enfrentamientos.
Se informó que tres de los pistoleros que protagonizaron los enfrentamientos fueron detenidos.