La escritora sudafricana Nadine Gordimer, ganadora del premio Nobel y una de las voces literarias más poderosas contra el apartheid, falleció a los 90 años en la tarde del domingo en su casa de Johannesburgo, dijo ayer su familia.

La escritora sudafricana Nadine Gordimer, ganadora del premio Nobel y una de las voces literarias más poderosas contra el apartheid, falleció a los 90 años en la tarde del domingo en su casa de Johannesburgo, dijo ayer su familia.
La política desempeñó un gran papel en su vida, pero la gran dama de la literatura sudafricana no quería ser vista como una escritora política. La primera y la única mujer africana distinguida hasta ahora con el Nobel de literatura se veía más bien como una observadora crítica de la sociedad con un agudo sentido de la justicia.
La era del apartheid en Sudáfrica marcó sus novelas pero también su vida: "Nunca podría haber tenido un amante que no compartiese mis puntos de vista sobre el racismo. Nunca funciona. Al final la política influye las uniones sentimentales", aseguró esa mujer de apariencia un tanto frágil pero de valientes intervenciones y un pasado como periodista.
Sus libros se tradujeron a más de 20 idiomas y recibieron numerosos premios. "El conservador" recibió ya en 1974 el premio Booker, el más prestigioso en lengua inglesa, y en 1991, el Nobel, la distinción literaria más importante del mundo.
Ella misma señaló que aquella experiencia no fue el momento más importante de su vida, sino cuando se publicó su primera obra con apenas 15 años, poco después de que estallara la Segunda Guerra Mundial en Europa. "Para mí fue algo así como coronar el Everest. En comparación con eso el Nobel no fue nada", dijo esta autora que se distinguió por su lucha contra el régimen apartheid.
Su época de producción literaria se produjo en una época en la que comenzaba a descomponerse en Sudáfrica la separación racial que imperaba desde hacía décadas.
En un lenguaje que en ocasiones podía parecer distante, describía la enajenación humana a la que conducía la segregación racial, como sucedió en "La hija de Burger" (1979). A menudo hizo campaña por el Congreso Nacional Africano (CNA) y casi todos sus libros acababan en el listado de obras prohibidas, lo que le motivaba todavía más a seguir escribiendo.
Ya de pequeña ya escribía relatos. Con nueve años, cuando soñaba con una carrera como bailarina, comenzó a enviar sus primeros textos al diario local. "Cuando tenía 13 años compré mi primera máquina de escribir con el dinero ahorrado de los cumpleaños», recordó.
Publicó su primera novela, "The Lying Days" (Días mentirosos), en 1953, un año después de la separación de su primer marido. "Entonces vivía con mi hija pequeña, divorciada, sin dinero y estaba increíblemente segura de que lo iba a lograr", dijo al recordar posteriormente aquella época.
Logro. Una de las grandes alegrías en su vida ha sido ver que niños blancos y negros vayan juntos a la escuela. "El hecho de que yo haya vivido para participar en el fin del apartheid y el inicio del establecimiento de una nueva Sudáfrica es para mí una alegría duradera", dijo Gordimer.
Sintió mucho la muerte de su segundo marido, un coleccionista de arte y mecenas que huyó de la Alemania nazi, Reinhold Cassirer. "El era el primero en leer mis novelas cuando estaban listas".
Gordimer ha preservado su fuerza creativa hasta el final y soñó como patriota con la paz entre las diferentes etnias del país. Es por ello que criticó duramente al CNA, actualmente la fuerza política más poderosa del país, a la que acusó de traición a los ideales de libertad y democracia de lucha contra el apartheid y de Nelson Mandela.
"Fuimos ingenuos, nos concentramos en superar el régimen apartheid y no reflexionamos lo suficiente sobre lo que iba a venir", dijo Gordimer hace dos años en una entrevista.