En una elección que fue muy pareja, palo a palo, Juan Monteverde (Un Futuro sin Miedo) le ganó a Roberto Sukerman (Vamos Rosario) la interna en la categoría a intendente dentro de Juntos Avancemos por unos 10 puntos. En el marco de una elección que no generó gran interés de parte de los electores, con menor participación que en 2021 cuando se votó en pandemia, la batalla en el frente que armaron el peronismo y una parte de la centroizquierda fue uno de los atractivos del domingo.
La interna estaba hecha a medida de Sukerman. Único elector que podía aglutinar el voto duro del peronismo, le daba un piso alto para superar a Monteverde, a quien le hubiese convenido que haya dos candidatos del justicialismo, como se había rumoreado en un principio, para que dividan esos electores del PJ puro e imponerse con menos esfuerzo. El mano a mano le quedaba más incómodo y por eso la victoria tiene más épica.
Ciudad Futura se la jugó a todo o nada, quizás intuyendo que era el momento adecuado para arriesgar, la oportunidad para ir "por adentro" sumando al Movimiento Evita y tratar de captar un voto progresista, de centroizquierda, y del kirchnerismo paladar negro cansado de Omar Perotti. Fue una jugada pragmática y audaz, que podía salir bien o no alcanzar para dar vuelta un partido que arrancaba con ventaja del ex ministro.
Hace solo cuatro años, Sukerman había quedado en la puerta de la Intendencia al perder contra Pablo Javkin por solo 8 mil votos, un punto y medio. Su visibilidad y nivel de conocimiento era alto. Luego ocupó cargos en el gabinete provincial (primero en Trabajo, luego en Gobierno) y en los últimos tiempos había desaparecido de la esfera pública. Retornó como candidato, pero su campaña no fue muy efusiva. Como si confiara en imponerse en las primarias con el aparato y se guardara todo para la general.
En cambio, Ciudad Futura -que arrancaba más abajo- se tomó la carrera a las PASO con mucha seriedad y se vio al líder de la fuerza joven (aunque ya no tanto) caminar mucho el territorio. Cambió la remera y la camisa a mitad de camino entre una identidad proletaria y reminiscencias cubanas por el saco sport y la polera a la Steve Jobs, fue a todos lados, se mostró en todos los medios, debatió en la televisión contra su contrincante, el movimiento en redes fue muy notorio y se tiró toda la carne al asador en la cartelería y folletería en la vía pública. Como se dice en la jerga: la militaron toda.
Desde abajo
Con origen en el Movimiento Giros, Monteverde y su partido aparecieron hace 10 años, en 2013, en una elección en la que él mismo sacó 18 mil votos y quedó a un paso del Concejo. En 2015 sacó 90 mil y metió tres concejales. Con una pata en la juventud, y otra en el territorio, comenzó a construir una identidad de izquierda moderna como alternativa a los partidos tradicionales, hija del estallido del 2001, que por momentos logró aglutinar el desencanto con la política de algunos ciudadanos. Con un ojo en experimentos como el de Podemos en España, fue creciendo año tras año logrando tener hasta cinco bancas en el Palacio Vasallo.
El acuerdo con el Movimiento Evita buscó potenciar un espacio que sintonizó ideológicamente con una mirada reprobatoria sobre la gestión de Pablo Javkin, pero a su vez se constituyó como la crítica desde "adentro" a las conducciones de Perotti, principalmente, y algo más liviana hacia el presidente Alberto Fernández. Aunarían fuerza militante en territorio, el Evita pondría la candidatura a diputados provinciales y la referencia de Eduardo Toniolli a gobernador, y Ciudad Futura se quedaría con la de intendente. Al Senado y al Concejo irían separados.
Con esas armas, el licenciado en Comunicación Social de 38 años fue a pescar a la pecera del peronismo, ampliando la base un poco más allá hacia otras identidades políticas progresistas. El precio fue quizás perder algo del centro del tablero, un lugar que en algún momento le rindió a Monteverde y sus filas. Pero la lectura fue que era el momento. Y salió bien. Porque metió el batacazo. Ahora es una incógnita qué pasará con los apoyos del resto del peronismo, como el perottismo, el sector de Agustín Rossi o La Cámpora. ¿Habrá banca o indiferencia?
La victoria en la interna lo deja al candidato de Ciudad Futura bien parado para las generales. Enfrentará a un Javkin que aún con todo el aparato del Estado y la billetera para mostrar gestión, sudó para triunfar en su interna con un partenaire nuevo en política como Miguel Tessandori. Monteverde podrá mostrarse como oxígeno y renovación ante la continuidad de su rival, pero con varios años de experiencia y los pies embarrados en la periferia de una Rosario cada vez más complicada, intentando bajar un mensaje de esperanza con el lema de una ciudad "sin miedo".
Concejo
En la categoría concejal, Juntos Avancemos tenía 13 listas. También en esta categoría se impuso la alianza, con algunos matices. Encabezó Mariano Romero (militante de base del Movimiento Evita) y secundó María Fernanda Gigliani (actual edila de Iniciativa Popular). Caren Tepp de Ciudad Futura fue por afuera, sola, en una estrategia que buscó sumar más bancas para el acuerdo entre ambas fuerzas.
El Concejo renueva en las generales del 10 de septiembre 15 de las 28 bancas. La boleta, cuya extensión con 54 nóminas fue confusa para los electores y trajo algunas complicaciones prácticas al momento de depositarla en la urna, será mucho más sencilla al reducirse significativamente la cantidad de candidatos. El armado de las listas se conocerá una vez se conozcan los números finos, se aplique el sistema D'Hondt de proporcionalidad en los lugares y la paridad de género.