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Monstruos en la ciudad

Se han podido leer durante el último tiempo noticias y opiniones sobre el resurgimiento del ferrocarril (FFCC) en la ciudad, especialmente sobre lo que las autoridades “declaran”.

Sábado 14 de Septiembre de 2013

Se han podido leer durante el último tiempo noticias y opiniones sobre el resurgimiento del ferrocarril (FFCC) en la ciudad, especialmente sobre lo que las autoridades “declaran” como “beneficios del FFCC” y la opinión “propagandística” de los amantes del ferrocarril. Pero nadie está diciendo cuáles son los maleficios que generan estos “monstruos diesel” deambulando por la ciudad. Accidentes en los cruces a nivel, descarrilamientos y derrumbes de viviendas (ambos con las potenciales víctimas fatales, vibraciones que dañan las construcciones (que no son más que las viviendas de las personas), ruidos y más ruidos, insoportables ruidos (hay que recordar que la Organización Mundial de la Salud, en el documento “Guía para el Control del Ruido Urbano”, define que el FFCC es una de las principales fuentes de contaminación sonora en las ciudades, y que los ruidos de baja frecuencia que producen son altamente dañinos para la salud). Las preguntas a formularse y que el gobierno de la ciudad y las autoridades ferroviarias nacionales deben responder antes de activar el FFCC, son: ¿están diseñados los corredores ferroviarios para no generar estos problemas en la ciudad? La estación a poner en funcionamiento ¿no va a volver inhabitable su entorno residencial? Un servicio que es “concesión nacional” que circula por “jurisdicción provincial” y se introduce en la ciudad, es decir “jurisdicción municipal”, es a los postres un servicio incontrolable donde ninguno de los tres niveles de gobierno se responsabiliza por su correcto funcionamiento y por las consecuencias que produce (y el derecho administrativo les da todas las facilidades para que así lo hagan). Una vez dada la concesión, el concesionario se vuelve un “dios terrenal”, amparado por miles de privilegios legales bajo el paraguas del, mal entendido, “interés público”, y ninguna autoridad tiene auténtico poder de policía (o no quiere ejercerlo por los costos políticos que implica). Si contamina: la provincia debe controlarlo, pero no tiene poder por ser un concesionario nacional. Si genera problemas con las residencias a su paso, el municipio debe controlarlo, pero tampoco tiene poder sobre un concesionario nacional. Si produce múltiples accidentes: la Nación debe controlarlo, pero privilegia el servicio y asume que es un problema de la ciudad adaptarse al FFCC. En conclusión: el FFCC es un monstruo, sus víctimas son los vecinos de la ciudad. Y una vez suelto el monstruo la única posibilidad para protegerse es entablar larguísimos y costosos juicios contra las empresas, que tienen abundantes recursos económicos y profesionales que hacen de esta legítima lucha imposible. Por cierto, ¿saben que el FFCC no se puede parar hasta que haya sentencia firme luego de 20 años de juicio? Hay que tener mucho cuidado de abrir las puertas de la ciudad a un monstruo que gusta de matar y de destruir todo a su paso. Esta es la experiencia de los vecinos del Patio Paradas (viaducto Avellaneda), que estamos hace años luchando por los problemas que el FFCC nos causa, sin lograr absolutamente nada. Señores vecinos de Rosario, tiemblen (de hecho les aseguro que van a temblar cuando pase el FFCC) si la estación va a estar en la cercanía de sus casas o si las vías pasan cerca de ustedes; y reclamen al gobierno de la ciudad antes de que sea demasiado tarde para evitar que sus vidas se vuelvan el mismo infierno que nosotros sufrimos, y que los bonaerenses padecen desde siempre con sus trenes dentro de la ciudad. El FFCC no es solo beneficios, tiene múltiples efectos negativos, que no se están discutiendo. Recuerden que el Plan Circunvalar Rosario pretendía “sacar” de la ciudad los trenes por los problemas que causaba: ¿y ahora queremos volverlos a meter? ¿Qué opinan después de Once y Castelar? ¿Confían en que Rosario no va a ser el nuevo coto de caza de un FFCC mal controlado y todopoderoso?

Ricardo Anderson
DNI 25.630.303

Jubiladas y útiles

Hace unos días, durante mi primer mes de jubilada, viajé a Cuba. Pude hablar con muchos cubanos, pregunté cómo entran a la Universidad, régimen de evaluación, de promoción. Me recomendaron películas para ver qué pasa en las escuelas, rol de las familias, cantidad de horas que estudian, jubilación. Nada me sorprendía, mi sorpresa fue cuando me dijeron que al no tener profesores para reemplazo llaman a los jubilados que lo deseen, hacen un contrato y aportan la cantidad de conocimientos que juntaron a lo largo de sus años trabajados. Muchas veces, no es para tener un peso más sino para seguir siendo útil. En mi provincia, Santa Fe, no hay reemplazantes, sólo mirar mails de los institutos que piden especialmente con años de experiencia, especialmente en el profesorado de Educación Inicial, (que es donde trabajé y gustosamente trabajaría). Muchos de los profesores no tienen conocimiento de lo específico de la Educación Inicial y luego la “culpa” la tienen los docentes, aunque la pagan los niños y niñas. A las autoridades políticas de mi provincia, que aprovecho para felicitarlos al sacar los chicos de la calle y tenerlos más horas en las escuelas, les pido que habrán un escalafón de jubilados (con requisitos) y en bien de las alumnas y de la sociedad, tengan un lugar de aporte para la gente con título y experiencias. Me pidieron que vaya a dar charlas, cursos y seminarios con sólo ver mi CV. ¿Se tiene que dar el “nadie es profeta en su tierra”? Una mujer a los 59 años tiene mucho para dar (no trabajando con niños pero sí en institutos terciarios). Se podía seguir dos años más pero con autorización de la ministra, y se les denegó a muchas compañeras, por eso no lo intenté. Se lo pido a la ministra públicamente en nombre de muchas compañeras.

Carolina Roselli

Sueldos de hambre

Es evidente que hay que ser de acero para no reaccionar ante tal atropello de lesa humanidad. Este avasallamiento que han hecho con los jubilados nuestros queridos legisladores, donde nos pagan un sueldo de hambre de 1.700 pesos, donde me inclino a considerarlo como una propina que nos dan estos señores políticos, ya que ellos sí cobran elevadísimas sumas de dinero con relación a nosotros. ¿Estos señores no tienen padres, tíos, abuelos? Si los tienen, creo que los mismos les deben estar diciendo si les queda un poco de dignidad, y que con nosotros han cometido un atropello a la democracia, con la propina que bien digo nos dan como sueldo. Es evidente, sin duda y si no se mueren antes, que todos ellos llegaran a tener 65 años y que lógicamente si siguen aferrados a sus puestos políticos cobrarán suculentas jubilaciones. De otra manera, si fueran patriotas verdaderos trabajarían gratis para ayudar a engrandecer a la Nación, y no como ahora que corren como ratones buscando alcanzar el queso, llenando sus bolsillos de dinero mal habido. En fin, que Dios y la Patria se los demanden. Como corolario, les diré que trabajé 50 años, aporté al Ansés durante 40 años y fui jubilado teniendo en cuenta los últimos 10 años de aporte que, como pasa siempre, son los peores años. ¿A quiénes de estos patriotas ya mencionado les reclamamos el aumento del 150% que últimamente ellos sí se hicieron, sin consultar con nadie ? Estoy seguro de que si los jubilados fuésemos una fuerza importante y decisiva con nuestros votos, otro hubiera sido nuestro destino y no este de pobreza. La manera obsoleta en la que distribuyen la riqueza que sale de Ansés, nunca equipararán a los ricos con los pobres, sino que los pobres seremos más pobres. En fin, quisiera agradecer una vez más por la propina que nos dan.

Armando Torres Arrabal

DNI 6.047.844

Una vez más gracias

Domingo 21 de julio, 9 de la mañana. Nublado y mucho viento frío. Para ese día estaba previsto un maratón que organicé en recuerdo de cinco familiares fallecidos en un accidente de tránsito en la autopista Rosario-Córdoba. En la ocasión, los participantes vistieron unas remeras con la leyenda “No me olvides que me apago”. A pesar del día destemplado la gente nos acompañó con todo su calor para unir dos lugares, algunos trotando y otros en auto. Fue un homenaje distinto y fuera de lo común. Debo agradecer a mi familia por la colaboración enorme, al doctor Marcelo Fay por brindar su tiempo e interés, al señor Juan Sulgatti, a Adrián Ghiglone, al Colegio de Abogados, a la señora Valeria Weskamp, a Sergio de la Pascua, al señor Colautti, a los agentes Balbuena y Franco de la Brigada Motorizada UR II, al doctor Gonzalo Fernández Bruera y Alma Fernández Bruera, al padre Bruno, Bomberos Voluntarios de Carcarañá y a todos los que de una u otra forma colaboraron para realizar este acontecimiento.

Jorge Luppi
DNI 13.255.607

La democracia aún gatea

Después de una larga espera, signada por una patología aberrante, nacimos a la democracia. Recuerdo el parto. Transitábamos el año 1983. El aire se había vuelto diáfano, la alegría predominaba en los sentimientos argentinos. La esperanza renacía, la libertad se mostraba posible. No más muertes silenciadas, clandestinas, aberrantes. No más jóvenes destruidos por pensar, por soñar. Nunca más el silencio cómplice, portador de culpas imposibles de borrar en un diván. Dibujábamos una mueca expectante hacia un futuro prometedor. Transitábamos el período de lactancia, intentando llorar fuerte para mamar más y mejor. Los proveedores del sustento eran noveles y aprendían al son de nuestros reclamos. Reclamos por la paz postergada, por la libertad de crear en el disenso, por la justicia, la equidad. Treinta años pasaron desde entonces. Crecimos, abandonamos el pezón embriagador reemplazándolo por la dulce mamadera y gateamos, tomándonos de los muebles, golpeándonos por los rincones, llegando en ocasiones al borde del abismo, en un difícil intento por ponernos de pie. Por momentos lo logramos, lo que no hemos podido aún es sostenerlo. Seguimos con una triste sensación de impotencia, porque le resulta fácil al arrogante pisotear al que se arrastra por el suelo. Más la soberbia sigue siendo efímera, y la vida va para adelante. Nada ni nadie podrá detener el curso de la historia. Por ello, cada vez prolongaremos más la estabilidad, sostenidos por la toma de conciencia. Aprenderemos a crear en el disenso, porque todos habremos comprendido, que más tarde o más temprano, estaremos de pie con solidez y paso firme, esclarecidos, sosteniendo maduras democracias. Que no serán sencillas pero sí macizas, porque llevarán la dignidad en sus cimientos. Ese es el transcurso natural del hombre en la tierra, si otros hombres, endemoniados, no lo arrasan con la guerra.

Edith Michelotti
ediluobs@hotmail.com

Las vereditasde mi ciudad

Las vereditas de mi ciudad tienen ese no sé qué, que más de una vez nos damos un tropezón. Sí, en la zona céntrica es casi imposible caminar ya que las veredas tienen baldosas levantadas, falta de baldosas, levantamiento de las mismas. En fin todo acondicionado para que más de uno tenga algún accidente, que en muchos casos han sido serios. Les solicito a las autoridades pertinentes que hagan un relevamiento en la zona delimitada desde Mendoza a Tucumán y de Corrientes a Buenos Aires. Ahí se darán cuenta del estado calamitoso de las veredas.

Estela Ríos

 

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