Una falsa confrontación se quiere reinstalar por estos días en defensa de un modelo que se dice industrial, distributivo y de acumulación. Pero más aún se plantea como "dos modelos de país". Modelo agroexportador o industrial. Discusión perimida y ya resuelta por países que se desarrollan. Brasil apoya con éxito ambos sectores y parecería que al menos en esto tenemos mucho que aprender de ellos. En Argentina la propiedad de las principales empresas productoras de acero, cemento, textiles, alimentarias, frigoríficos, entre otras, pertenecen a grupos extranjeros, la mayoría de capitales brasileros. Brasil se ha preocupado que sus empresas se desarrollen internamente y en el exterior. Veamos la Argentina: de las 10 firmas industriales de mayor facturación, sólo dos son nacionales. De las 500 empresas que más facturan en el país, el 74 por ciento son totalmente extranjeras y el 19 por ciento están asociadas a fondos extranjeros. Pero además, ningún gobierno ha favorecido tanto la concentración de los medios de producción en pocas manos como éste: 96 por ciento del cemento por tres empresas, 73 por ciento de las galletitas por dos empresas, 70 por ciento lácteos por dos empresas, 99 por ciento chapa laminada en frío por una empresa, y la lista es interminable. Y si hablamos del comercio exterior las multinacionales dominan el 90 por ciento de las operaciones. Jacques Lacan, psicoanalista francés sumamente reconocido, distinguió realidad de lo real. De la realidad participa lo que puede percibir el ser humano y lo que imagina que sucede, y ahí los funcionarios tienen mucho para hacer con sus discursos. De lo real hablamos con números y hechos concretos.




































