Es fantástico cómo desde la mentira se puede a llegar a construir un poder. Cómo desde la mentira se puede llegar a ideologizar y lavar cerebros, no solamente de los incultos, políticamente hablando, aún de mentes que hace muchos años fueran militantes y grandes pensadores desde las izquierdas progresistas más variadas. Nos está tocando vivir y presenciar momentos inimaginables. Pienso que desde hace ya dos décadas se ha instalado en el país un grupo ideológico maquiavélico, que apoyado por grandes corporaciones internacionales ejerciendo la presión económica correspondiente, y que hacen a sus intereses para instalarnos en una pendiente muy difícil de remontar. Es evidente que nos están volviendo a colonizar y que para lograr sus fines han utilizado, en forma permanente, la vía popular más sensible, el peronismo. No nos detengamos a analizar individualmente a los políticos que se prestaron, por el camino de los enriquecimientos ilícitos, a una inmoralidad nunca vista. A través de las urnas, y con mentiras de promesas nunca cumplidas, hemos visto encaramarse en el poder un gobierno que con el pretexto de la construcción de un Estado fuerte, privatizó todos los servicios públicos que a través de muchos años sirvieran para el desarrollo económico del país, desguasando, de esta manera, toda la industria, haciéndonos dependientes de la producción extranjera y manejando servicios sociales básicos, por privados que lucran con la necesidad social. Cambian los tiempos y cambian los argumentos políticos para la continuación colonial. Siempre apelando a los sentimientos populares, se esgrimen falacias como los derechos humanos, nacionalizaciones falsas para dar de comer a otros oportunistas de turno, siempre con la complicidad política y la caja de las distintas prestaciones sociales, vaciándolas de contenido y de los fondos propios. En estas dos décadas, siempre se ha usado la prebenda para mantener a los pobres y marginados pendientes de la ayuda oficial, no en la generación de nuevos puestos de trabajo. Esta situación nos ha llevado a una importante decadencia moral y han destruido lo mejor del ser humano: la dignidad. No quiero particularizar, pues son tantas las mentiras en torno a cada acto de gobierno, y siempre hay que interpretarlas leyendo entre líneas y poniéndolas en contexto al revés, para tener el verdadero sentido de cada propuesta. Son cortos los tiempos, y con la destrucción de la escuela, como ámbito de enseñanza, transformándola en comedores, la destrucción sistemática de la educación académica la misma ha pasado a ser privilegio de unos pocos.

































