Buenos Aires. — Estela Villione, la madre de un joven que atropelló y mató a
uno de los dos ladrones que robaron en el comercio de sus padres, en la localidad de Billinghurst,
consideró "una locura" lo que hizo su hijo, quien se encuentra en libertad, aunque bajo protección
policial por temor a represalias.
"Es una locura lo que hizo mi hijo, él frustro la vida, a él y a todos nosotros,
nos arruinó porque él no es un delincuente, no es un justiciero, mi hijo no maneja armas, no sale a
la calle a matar gente, trabaja, tiene 24 años, vive con su mamá, su papá y sus hermanos", expresó
la mujer en diálogo con una radio porteña.
Comercio familiar. Estela se refirió así a las consecuencias del episodio
ocurrido el pasado viernes, cuando dos ladrones asaltaron el mercado familiar La Esperanza, que
maneja junto a su esposo y que está ubicado en 1 de agosto y Mariano Castex, de Billinghurst,
partido de San Martín.
"Me robaron 300 pesos y mi hijo, que pasa casi todas las tardes cuando sale de
su trabajo, vio como me apuntaban, como fue la situación, muy violenta. Yo no vi cuando salió (a
perseguir a los ladrones) porque si no lo agarraba y no lo dejaba salir", relató la mujer.
Persecución. Según Estela, los ladrones "se fueron corriendo" y su hijo los
persiguió en su Peugeot 306, aunque en un momento "le dispararon y cuando quiso esquivar los tiros
perdió el control del auto, se subió a la vereda y atropello a uno de ellos", de 17 años,
identificado como Federico Díaz, que murió.
El otro sospechoso, de 19 años y llamado Jorge Pelozi, escapó y más tarde fue
entregado a la policía por su madre, con quien vive a unas 10 cuadras del supermercado
asaltado.
Tras el episodio, el joven que atropelló y mató recuperó la libertad, aunque se
halla bajo protección policial por temor a represalias, debido a que días después del hecho
aparentemente allegados al ladrón muerto intentaron quemar el supermercado de sus padres, dijo su
madre.
Irreparable. "Estamos pasando una situación realmente muy fea, acá quedaron dos
familias destruidas, un chico de 17 años muerto, otro que está preso y otro que le dieron su
libertad y no puede volver a su casa", dijo Estela.
"Yo hace 47 años que vivo acá, nací acá, mi padre hace 60 años que vive acá,
todo el barrio nos conoce, sabe qué clase de personas somos, trabajadoras, nunca molestamos a
nadie, simplemente nos dedicamos a trabajar y nos pasó esto como todos los días escuchamos, no es
un caso aislado", añadió la mujer conmovida. (Télam)