Esta carta va dirigida a los dos señores de aspecto educado que a las 11.35 del 8 de mayo pasado cruzaron por calle Santa Fe, esquina Sarmiento (dirección sur). Quiero que sepan que yo y mi hijo les perdonamos los insultos que nos prodigaron, ya que, según ellos, yo estaba mal parada en la senda peatonal. Les aviso que no creo que haya alguien tan obediente de las normas de tránsito y de los buenos modales (a los cuales sus atrocidades dichas hacia mí lograron quebrantar, hablo de los buenos modales, obviamente). Y aprovecho para decirles que ni bien nos dio el verde por calle Santa Fe, avanzamos sólo dos autos, un Fiat Uno blanco delante de mí y nosotros, no fue nuestra culpa que adelante hubiese un problema que hizo paralizar el tránsito. Me adelanté al verde porque, obvio, no lo sabía. Asimismo, fueron ustedes los que habiendo autos detenidos pasaron entre los mismos, arriesgándose a un accidente. Los perdono y agradezco los más de dos testigos que me ofrecieron sus datos para denunciarlos, pero gracias a Dios soy muy feliz y no ando por la vida descargando mi ira.

































