La zona de alerta de evacuación en la periferia del municipio chubutense de El Hoyo, amenazada por un incendio forestal, fue ampliada ayer y se ubica a 10 kilómetros del sector urbano, lo que obligó ya a dejar sus hogares a más de cien personas que viven en la zona de bosques.
El director del Plan Nacional de Manejo del Fuego, Fernando Epele, dijo que las condiciones del incendio "están imposibles" y se espera para hoy "un agravamiento de la situación" aunque aseguró que se aguardan lluvias "para el sábado o domingo".
La Dirección provincial de Defensa Civil amplió la zona de alerta de evacuación a la franja rural comprendida entre el puente Salamín y el arroyo Pedregoso, mientras el incendio "avanza hacia el sur y mantiene un comportamiento extremo", destacó el organismo.
Mariela Lostra, vocera de los bomberos voluntarios, dijo que los aviones no pudieron operar ayer por el intenso humo y que "el personal se está replegando porque con el intenso calor y la sequía es muy poco lo que se puede hacer".
La zona más comprometida es la denominada Rincón de Lobos que fue declarada en alerta rojo, aunque esa condición también se amplió a El desemboque y a El pedregoso, todos parajes rurales rodeados de bosques cercanos al sector urbano.
El propio secretario de gobierno de El Hoyo, Claudio Levi, protegía ayer su vivienda ante el avance de las llamas que por ahora se mantienen a distancia del casco urbano, pero en una situación difícil de predecir ya que el frente de fuego avanza y retrocede según la dirección de los vientos.
"De las 36 viviendas en riesgo dentro de la reserva solo se incendió una y, aunque sea duro para esa familia, tenemos que decir que el operativo hasta ahora ha sido exitoso" explicó Lostra.
Un total de 107 personas dejaron sus casas, entre evacuados y autoevacuados, y en su mayoría buscaron refugio en viviendas de familiares, mientras que otros 26 fueron alojadas en las escuelas 41 y 522 del paraje Las Golondrinas, en el extremo noroeste del Chubut, casi en el límite con Río Negro.
Los temores de que el fuego cruce el río Epuyén y avance hacia otra zona poblada, en uno de los tantos frentes del incendio, se disiparon por un cambio de la dirección del viento que orientó las llamas hacia el sur.
El incendio de bosques consumió ya más de 1.500 hectáreas de especies nativas, implantadas y arbustivas. Las especies afectadas son bosque nativo, pinares y cipreses, con ejemplares que superan los 20 metros de altura en promedio.