Para fundamentar el procesamiento y la prisión preventiva de Alejandro Bertotti, el fiscal
Bernardo Alberione analizó 24 puntos de la declaración del viudo ante la policía, al día siguiente
de ocurrido el crimen y cuando aún no pesaban sospechas sobre él, en los que el funcionario dice
haber encontrado graves contradicciones.
Bertotti dijo que llegó a su casa muy apurado y que fue sorprendido por
los ladrones. “No es real ya que se tomó un tiempo prolongado para bajarse del auto y abrir
el garaje, denotando tranquilidad al andar”.
Que cuando llegó a su casa abrió la puerta del garaje para entrar el
auto sin prender la luz ya que estaba alejada de la puerta. “No es verdad ya que encendió la
luz y la apagó cuando terminó de cerrar el portón”.
Que dos personas lo abordaron cuando terminó de entrar el auto y cerraba
la última hoja del portón. “No fue así porque cerró la puerta con total normalidad, con la
luz del garaje encendida, sin que entre absolutamente nadie con él”.
Que el primer ladrón que ingresó lo apuntó con un arma de fuego y el
otro ingresó detrás. “Los primeros cuatro puntos son rebatidos por el video filmado por la
cámara de seguridad de la empresa Codini, vecina a la casa de los Bertotti. En las imágenes se
observa sin margen de error que nadie ingresa por el garaje más que el kinesiólogo”.
Que una vez en la vivienda, y a pedido de los asaltantes, tuvo que sacar
el perro al patio. “No es cierto pues para ello debió sacar el perro por la puerta trasera
(cerrada con llave), correr un tendedero con ropa y volver a ordenarlo y cerrar la puerta
nuevamente. Resulta increíble para esa situación”.
Que uno de los ladrones lo hizo acostar en el piso del comedor boca
abajo. le puso la rodilla en la espalda y con la cabeza hacia la pared. “No es cierto porque
no tiene marcas de haber sido reducido por la fuerza, según los informes médicos. Ese sector el
piso presenta innumerables manchas de sangre con bordes nítidos y él no tiene manchas en su
ropa”.
Que le pegaban golpes en la cabeza con un arma. “No tenía heridas
salvo en el rostro”.
Que Natalia abrió la puerta de un desayunador donde escondían la plata y
le entregó a su captor 15 mil pesos mientras la tenía reducida con un arma blanca. “Cuando
contó el caso a los investigadores dijo que su mujer buscó la plata en el dormitorio. Allí todo
estaba ordenado y no había evidencia de búsqueda de más dinero, algo incongruente para un caso en
que el ladrón revisaría en forma desordenada para buscar más plata”.
Que Natalia luchó con su agresor hasta que logró zafar y escapó hacia el
living donde fue recapturada. “Si Bertotti se encontraba reducido en el suelo con otra
persona que lo apuntaba, era prácticamente imposible que pasaran por allí. También resulta
increíble que Natalia —de contextura pequeña— pudiese liberarse de su agresor mientras
que su esposo, de altura y fortaleza evidente, continuara bajo su captor”.
Que Natalia volvió a zafarse y corrió hacia el lavadero. “Ante las
pruebas fotográficas ésto no resiste análisis. Además de la fuerza que tenía que haber aplicado
Natalia no resulta creíble que haya peleado más para defender el dinero que su embarazo. Las
primeras heridas a la mujer mancharon de sangre hasta el techo de la habitación y el piso del lugar
donde Bertotti —según contó— estaba reducido. Es increíble que ante ese cuadro no
hubiera reaccionado y soportara ver cómo se desangraba y era apuñalada su mujer y su hija por
nacer”.
Que quien tenía al viudo en el suelo le gritaba a su cómplice:
“Matala, matala”. El se quiso zafar y su atacante lo golpeó con más fuerza.
“Natalia ya tenía dos heridas profundas en el cuello, había pasado manchando con sangre el
lugar donde Bertotti dijo que estaba reducido, pasó por varias dependencias dejando manchas de
sangre y cayó en el lavadero”.
Que ante su resistencia su agresor cayó hacia un costado con el arma.
“A juzgar por las manchas, no pudo ocurrir en el lugar que Bertotti indica”.
Dijo Bertotti que se tiró arriba de su atacante y comenzó a pegarle.
“No tenía evidencias de haber trabado lucha”. Y que cuando forcejeaban apareció el que
mató a Natalia y le pegó en la cabeza. “No tenía signos de sufrir agresiones”.
Que en esa lucha los agresores le rompieron la chaqueta del ambo que
vestía. “La chaqueta se encontraba debajo del desayunador y no tenía manchas de sangre, con
lo que cabe preguntarse si el supuesto asesino tuvo tiempo de limpiarse las manos antes de luchar
con él”.
Que en esas circunstancias sintió un fuerte golpe en la cara. Cree que
una patada que le pegó el que tenía el cuchillo. “Cuesta imaginar que quien segundos antes
apuñaló a su esposa, cuando se enfrentó a él, que mide más de dos metros y resulta amenazante, lo
haya golpeado y no usado el arma”.
Que se empezó a sentir mal, se le nubló todo y cayó de espaldas.
“Si se tiene en cuenta la intensidad del golpe que recibió resulta increíble que fuera una
consecuencia de esa agresión”.
Que no puede precisar si los agresores salieron por la puerta o por el
garaje. “El portón estaba cerrado con llave. No había huellas de sangre hacia la salida de
los agresores, ni en los picaportes. Resulta sugestivo que las zapatillas de Bertotti no dejaran
huellas al pedir ayuda, al menos que se haya cambiado de calzado. La mujer que limpia la casa halló
en el baño zapatillas de su talla con las suelas manchadas con sangre”.
Que fue a ver a su mujer y vio que ya era tarde. “Podría aceptarse
como una conclusión ligera pero no para un profesional de la medicina (Bertotti es kinesiólogo). Se
entiende por ello que tendría que saber que el feto tiene sobrevida y ni siquiera verificó el pulso
de su mujer. Resulta inexplicable que no haya corrido con ella hacia el sanatorio ubicado a 150
metros”.
Dijo que los asaltantes no entraron a los dormitorios. “No resiste
análisis si buscaban más plata”.
Dijo que los atacantes tenían capuchas y guantes. “Resulta
increíble que a nadie haya llamado la atención esas dos personas en su huida”.
Que él vestía un ambo celeste claro y zapatillas Nike. “Al momento
de ingresar la policía no era esa la vestimenta que tenía. La chaqueta del ambo se encontraba bajo
la tabla del desayunador. Si la tenía puesta, se la sacó antes de llamar a su vecino y a la
policía. El calzado encontrado tiene manchas de sangre en la parte superior y en la suela. Dejó una
huella en el living donde atacaron a su esposa y donde él negó haber estado”.



























