Los pobladores de la devastada capital haitiana de Puerto Príncipe apilaban cadáveres en las calles ayer, luego de sufrir un terremoto que dejó a un gran número de personas atrapadas al derribar miles de edificios, incluidos el palacio presidencial, la cárcel principal, la catedral, hospitales y escuelas.
Funcionarios haitianos dijeron que miles de personas, tal vez más de 100.000, habrían muerto.
Un gendarme argentino, Gustavo Ariel Gómez, de 33 años, figura entre los fallecidos (ver aparte).
El terremoto más fuerte en más de 200 años en la empobrecida nación caribeña dejó cadáveres en todas partes de Puerto Príncipe: cuerpos de niños pequeños afuera de las escuelas; cuerpos de mujeres con expresiones de asombro congeladas en sus rostros en las calles; cuerpos de hombres cubiertos con lonas plásticas o sábanas.
El presidente René Preval estimó que miles de personas murieron tras el sismo de magnitud 7 desatado anteayer a las 16.53 (18.53 hora argentina). El primer ministro Jean-Max Bellerive dijo al canal CNN que habría “bastante más de 100.000” muertos, aunque no dijo en que se basa su cálculo y afirmó que espera que no sea correcto.
El importante senador Youri Latortue le dijo a The Associated Press que podría haber hasta 500.000 muertos, aunque reconoció que nadie puede saberlo con certeza por ahora.
“El Parlamento se derrumbó. La oficina de impuestos se derrumbó. Las escuelas se derrumbaron. Los hospitales se derrumbaron”, dijo Preval al diario The Miami Herald. “Hay muchas escuelas con mucha gente muerta adentro”.
Hasta la prisión más grande de la capital se derrumbó y “hay informes de prisioneros escapados”, dijo la vocera de la ONU Elisabeth Byrs en Ginebra. El arzobispo católico de Puerto Príncipe, Joseph Serge Miot, apareció muerto en las ruinas de su oficina y el jefe de la misión de Naciones Unidas estaba desaparecido.
“La catedral, la oficina del arzobispo, todas las iglesias grandes, los seminarios han sido reducidos a escombros”, dijo el enviado apostólico a Haití, arzobispo Bernardito Auza, a la agencia de noticias del Vaticano Fides.
La Cruz Roja estima que hasta tres millones de personas, un tercio de la población nacional, habrían sido afectadas por el terremoto y que llevaría uno o dos días tener una idea clara de los daños sufridos, según el vocero Paul Conneally.
Países desde Estados Unidos a Islandia y organizaciones como la Cruz Roja prometieron ayuda y equipos de rescate ayer, mientras comenzaba una operación de emergencia de grandes proporciones. El canciller de Cuba Bruno Rodríguez dijo que dos hospitales de campaña cubanos en Haití habían atendido a casi 700 heridos. La vecina República Dominicana había recibido a decenas de heridos aerotransportados, en especial extranjeros de la misión de la ONU, según un funcionario hospitalario en Santo Domingo.
El presidente estadounidense Barack Obama prometió un amplio esfuerzo para ayudar a Haití a superar una tragedia “cruel e incomprensible”.
Un portaaviones estadounidense iba camino a Haití y llegaría mañana y otras naves también habían partido hacia allí, dijo el Comando Sur de las fuerzas armadas.
En la mañana de ayer, algunas réplicas volvieron a sacudir a la capital, donde viven dos millones de personas, mientras mujeres cubiertas de polvo se arrastraban entre llantos para salir de los escombros.
Habitantes atontados vagaban por las calles tomados de las manos. Miles de personas cantaban himnos religiosos en las plazas públicas.
La gente sacaba cuerpos de los restos de casas derrumbadas y los cubría con sábanas al costado de las calles. Otros que buscaban a sus seres queridos levantaban las sábanas para ver el rostro de los cadáveres. Los restos de cinco niños y tres adultos yacían afuera de un edificio destruido.
El presidente del Senado Kelly Bastien estaba atrapado con otros en el Parlamento y ayer ya no respondía a los gritos de los rescatistas. Gran parte del Palacio Nacional colapsó.
Los extranjeros también deberán ayudar a sus propios representantes. La embajada de Taiwán quedó destruida y el embajador estaba internado, dijo ese país. La sede diplomática española también sufrió graves daños.
Decenas de miles de personas perdieron sus hogares en una ciudad en que el alcalde había advertido hace un año que el 60% de los edificios están mal construidos y son inseguros.
En el distrito de Petionville, donde viven muchos diplomáticos y familias ricas, un camarógrafo de la Associated Press vio un hospital derrumbado en el que la gente gritaba pidiendo ayuda.
La ONU dijo que 14 de sus empleados murieron en el derrumbe de su sede central en Haití y 150 permanecían desaparecidos, incluyendo el jefe de la misión, Hedi Annabi. El gobierno brasileño dijo que también faltaba el subjefe civil de la misión, el brasileño Luiz Carlos da Costa.
El sismo ocurrió a las 16:53 horas del martes y tuvo su epicentro unos 15 kilómetros al oeste de Puerto Príncipe, a una profundidad de 8 kilómetros, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Imágenes de video obtenidas por la AP mostraban una gran nube de polvo sobre la capital después del terremoto, a medida que los edificios se derrumbaban.
Una geofísica de Servicio Geológico de Estados Unidos, Kristin Marano, dijo que éste fue el terremoto más intenso ocurrido en la zona desde 1770.
La mayoría de los haitianos viven en extrema pobreza y el país no tiene reglas de construcción, tras años de caos político. (AP, Reuters, DPA, DyN y Télam)