"Nuestro país tiene dos centrales nucleares (Embalse y Atucha I), otra que será conectada tras 30 años de construcción —Atucha II—, planes para una cuarta central y un prototipo de reactor de diseño nacional", dice Mauro Fernández, de Greenpeace.

"Nuestro país tiene dos centrales nucleares (Embalse y Atucha I), otra que será conectada tras 30 años de construcción —Atucha II—, planes para una cuarta central y un prototipo de reactor de diseño nacional", dice Mauro Fernández, de Greenpeace.
"Argentina impulsa la energía nuclear pero ya la abandonan Alemania, Italia, Suiza y Bélgica, que buscan una matriz renovable, limpia y segura", resalta. Agrega que "la energía atómica es anacrónica, éticamente inaceptable y generadora de residuos radiactivos a los que estarán expuestas las futuras generaciones".
Para el biólogo Raúl Montenegro, "depender de una tecnología absurdamente cara y peligrosa y no consolidar métodos sustentables es suicida. Japón fue un golpe al mito nuclear".
Extraña paradoja. Antonio Elio Brailovsky, economista especializado en historia ambiental, sostiene: "Por una extraña paradoja, Argentina compra la primera y la última central atómica de Siemens". La firma dejó el negocio porque el Parlamento alemán aprobó cerrar sus centrales para 2022.
Desde el Movimiento Antinuclear del Chubut (Mach), Javier Rodríguez Pardo resalta: "Accionar contra Atucha es para nosotros una razón de vida, un compromiso. De Atucha I y de Río Tercero salen parte de los residuos radiactivos que tenían a la zona de Gastre como destino. De 1986 a 2000 agitamos a la Patagonia e impedimos la instalación del primer repositorio de desechos radiactivos de alta actividad, proyectado para Sierra del Medio, cerca de la chubutense Gastre", sostiene.
"La Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) anunciaba la creación de un basurero nuclear a dos meses de Chernobyl, los 400 pobladores de la zona se movilizaron y lo frenaron. Los barones del átomo no cuentan con gestión definitiva para los residuos radiactivos en ningún lugar del planeta. Pero sabemos que hubo enterramientos de residuos en tambores, en Esteban Echeverria, Monte Grande y Ezeiza", indica.
"Gobiernos y corporaciones apuntan al productivismo de-sarollista, eso exige energía. La mina Bajo La Alumbrera consume lo equivalente al 80 por ciento que usa Tucumán. La minera recibe energía desde el Chocón y genera otra parte con los subsidios que recibe", remarca.
Por María Laura Cicerchia

