Hay preconceptos machistas que al hombre que llora le atribuyen una debilidad de carácter, una flojedad de espíritu; en fin, un débil. Desde que somos niños siempre nos dicen los mayores que el hombre no debe llorar, aunque seamos niños y nos aguantemos un reto o una reprimenda o un golpe casual o a propósito, no debemos llorar, eso demuestra nuestra débilidad, por lo tanto aunque te duela hasta el alma, un hombre no debe llorar. Por supuesto, que yo no comparto esa opinión, tampoco la de un hombre llorón porque sí, pues hay motivos y motivos para sensibilizar a una persona, sea del genero que sea, para que ésta en un momento determinado se quiebre y afloren sus sentimientos o sus dolores. En este caso debo manifestar que siento una gran sensibilidad por distintos motivos y/o acontecimientos familiares, particularmente por mis nietos. Y esta idea surge con motivo de una intervención quirúrgica que me hicieron recientemente, y al recuperar mi conocimiento pasada la anestesia, veo a mi hijo al lado mío al que abrazo con emoción y no pude evitar algunas lágrimas de alegría, y nos sorprende el médico en esa situación emotiva y me dice que los hombres no deben llorar. En mi caso particular, debo manifestar que tengo una especial sensibilidad ante el dolor ajeno y no solamente los propios por culpa de una injusticia, y se me conmueve hasta el alma al ver a los niños en la calle sin futuro, en la mendicidad; a los padres desesperados por querer darles a los hijos algún porvenir que, seguramente, no tendrán; ante la insensibilidad del gobierno nacional, que por su voracidad sin límites condena a los jubilados a morirse lo antes posible, pues son una carga para el gobierno cuando no son usados para lograr sus fines. Según la Constitución nacional, es obligación del gobierno, respetando el art. 14 bis, el que no voy a transcribir literalmente pero sí mencionar algunos de los “detalles” que este y otros gobiernos anteriores nunca cumplieron, y por los que los declaro culpables de faltar a la función pública, y por crímenes de lesa humanidad por lo que se los debiera someter a un juicio sumario y condenarlos como corresponde, a estos delincuentes que faltan a los mandatos de nuestra Carta Magna. Por ejemplo: garantizar a todos los trabajadores condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada, vacaciones y descanso pagados, retribución justa, salario minimo, vital y móvil, jubilaciones y pensiones móviles. Dice que el Estado otorgará beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable, que no lo hace sino a través de empresas monopólicas que benefician a amigos del poder. También se habla de la enseñanza, libre, gratuita y obligatoria para todos, lo que involucra a todos los niños que hoy tienen la mayor desprotección y escaso nivel de escolaridad, sin contar los millones de chicos que no concurren a las mismas porque deben ayudar a sus padres a mantener su hogar. Por lo personal y por lo general, debo declarar que a mi no me da vergüenza llorar ante tantas injusticias y puedo asegurar que soy una persona acostumbrada a luchar en las adversidades y por las inacciones de mis conciudadanos, a los que les lavan el cerebro con el fútbol para todos, Tinelli y con la supresión de periodistas que pueden servir, por lo menos, para tener otra opinión que no sea la oficial.































