A diario y desde hace mucho tiempo vemos por los medios de comunicación televisivos y radiales (especialmente) una constante sucesión de protestas. Por ejemplo, la gente protesta pidiendo seguridad, los delincuentes protestan contra la brutalidad policíaca. Algunos protestan porque mataron a un familiar para robarle el celular o la zapatilla, y queda en eso, solamente, en una protesta más. Se escuchan protestas por los cortes de las calles, rutas; pero quienes las cortan lo hacen porque están llevando adelante una protesta. Se puede protestar por los cortes de luz, agua, teléfono o lo que sea, pero todo quedará librado a la suerte de cada uno. Esporádicamente aparece un funcionario público tratando de explicar cómo, sin hacer gran cosa, va a tratar de calmar las protestas. Lo peor que nos pasa es que ya nos acostumbramos a todo esto y vemos o escuchamos una protesta contra otra protesta más. Hace tiempo que no aparece un funcionario público (municipal, provincial o nacional) que diga: "Tenemos un plan, un proyecto, una visión, una idea para mejorar la calidad de vida de algún sector o para promover el bienestar general". Eso falta, y mientras que no aparezca todos podremos seguir protestando, aunque lamentablemente mañana estaremos peor que hoy.


































