Una vecina del barrio República de la Sexta fue víctima de una entradera la mañana de ayer cuando salió a hacer un mandado a menos de cien metros de su casa. Al volver se encontró con tres delincuentes en la vivienda que la maniataron, la torturaron y se llevaron unos 35 mil pesos que tenía ocasionalmente.
Analía Q. vive en Ocampo al 200 y ayer, alrededor de las 11, fue hasta la carnicería. No puso la alarma ya que sólo salía unos minutos. Al volver no notó nada raro en el frente de su chalet de dos plantas que tiene una puerta reja y otra de madera, ninguna de las cuales estaban forzadas.
Al entrar fue a la cocina a preparar el almuerzo para su familia mientras esperaba el retorno de su hijo, de 20 años. Por eso, cuando escuchó que varias personas bajaban la escalera desde la planta alta no le resultó extraño. "Les dije «hijo, ¿llegaste antes?, ¿viniste con amigos?", contó Analía aún asustada.
Pero no era su hijo. Eran tres jóvenes ladrones: "Me dijeron que era un asalto y me apuntaron con tres armas. Uno me golpeó tres veces en la cabeza con la mano abierta para intimidarme", contó la mujer detrás de los visillos de su casa.
Vigilada. Ella sostiene que la estaban vigilando y que la puerta reja la abrieron con una tarjeta por que ella no la cerró con llave, y que a la puerta de madera la abrieron con una ganzúa. "Fue un descuido mío, tendría que haber puesto la alarma", se lamentaba Analía.
Una vez que los delincuentes (de entre 25 y 30 años) dominaron la situación, todo fue una pesadilla para Analía. La torturaron de manera perversa: hicieron que pusiera su mano sobre una mesa y le clavaban un cuchillo a milímetros de sus dedos mientras la amenazaban con cortarle un dedo.
"Pedían plata, oro, dólares. Les dí lo que tenía y les dije que si venía mi hijo los iba a matar, que era un loco", dijo la mujer. Les dijo "que se fueran, que aprovecharan que no había nadie, que sino iba a ser peor", hasta que llegó su hijo.
Los ladrones le dijeron que "iban matarlo" pero optaron por esconderse en un recoveco del comedor y mientras el muchacho iba a la planta alta ellos escaparon. Sin embargo el joven se dio cuenta de la maniobra y salio a correrlos sin suerte.
"Me estaban vigilando y se movían en un Volkswagen Suran. Corrieron y después ese auto los fue a buscar a la esquina", dijo Analía.