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Las razones de un crimen que llevó a investigar el fondo del mundo narco

Los pesquisas aseguran que Fantasma Paz quiso abrir un camino propio en el negocio pero con plata ajena que no pudo devolver y fue acribillado en Entre Ríos y 27 de Febrero.    

Domingo 16 de Junio de 2013

Martín Fantasma Paz sabía que mantener una deuda con la familia Cantero y no cancelarla era (y es) un problema serio. Con ellos las deudas se pagan al contado, en plazos no generosos y en circunstancias donde las súplicas valen de nada. Lo comprobó el 8 de septiembre del año pasado, a bordo de su flamante cupé BMW, un instante antes de que dos sicarios lo fulminaran a balazos en Entre Ríos y 27 de Febrero.

Lo que asomaba como previsible desde el primer día ahora parece comprobado en la causa judicial que el juez Juan Carlos Vienna lleva adelante por el homicidio. Fueron los Cantero, líderes de la banda de Los Monos, los que resolvieron poner término a la vida de Paz. No importaba que Mercedes, una hermana del Fantasma, fuera en ese momento la novia de Claudio Ariel Pájaro Cantero. Ni mucho menos una década de relaciones que habían generado confianza a tal punto que los Cantero delegaban al Fantasma parte del caudal de dinero en efectivo que había que blanquear adquiriendo bienes sin levantar sospechas sobre su procedencia.

En ese sentido desde la semana pasada está claro, al menos en el expediente judicial, que el Fantasma acató una directiva de los Cantero para comprar vehículos en diversas concesionarias locales y con dinero en efectivo. Pero también que guardó parte de esa plata para armar una apuesta económica personal que le salió mal. Adquirió una partida de insumos para fabricar cocaína y parte de la materia prima fue incautada cuando era ingresada al país (ver aparte). Eso le impidió a Paz recuperar el dinero invertido sin permiso y poder devolverlo. Intentar un negocio propio con plata ajena fue su derrumbe.

 

No hicieron nada. Esto que se sabe ahora deja en evidencia muchas cosas. Entre ellas el estancamiento deliberado en que la policía de Rosario dejó la pesquisa de una ejecución alevosa. Como tantos otros actos de la violencia mafiosa que proceden del mismo lado y están impunes. Ahora que sale a la luz la estructura policial protectora de la que gozaban los Cantero se entienden muchas cosas. Una de ellas es el fusilamiento del Fantasma.

Cuando en abril pasado le fue asignada la pesquisa por el crimen de Paz, un equipo de la División Judicial de la Unidad Regional II reparó en uno de los teléfonos que quedaron en el habitáculo del BMW de la víctima. Enseguida preguntaron dónde estaba el listado de contactos de la agenda de ese teléfono. Supieron entonces que nadie de la sección Homicidios ni de la Agrupación de Unidades Especiales de la Jefatura había examinado tal cosa. Algo por completo elemental no había sido hecho. Parecía una decisión de no investigar el crimen.

Al ver los nombres de la agenda de contactos del "olvidado" celular del Fantasma (ver pág. 40) se entiende que se hubiera elegido la inacción. Ahí estuvo la clave de la investigación para entender no solo su muerte sino también la de su cuñado, Claudio Pájaro Cantero. Además se supo del derrotero de históricos intocables del hampa local. Y de decenas de actos de violencia entre los que se cuentan, como mínimo, otros cuatro homicidios impunes.

Lo más sorprendente, o quizás no tanto, es la cantidad de policías conocidos que cobija esa agenda.

El problema. Con ese primer dato en el escritorio del juez, los contactos de Paz empezaron a ser sometidos a escuchas. De allí surgió que el Fantasma había recibido de los Cantero una suma de pesos que algunos sitúan en 4 millones y otros en 10 millones. La orden era invertir en vehículos para blanquear el dinero de la droga mediante prestanombres que no pudieran ser rozados por ningún control fiscal. Paz consiguió los "compradores" y éstos iniciaron operaciones en tres concesionarias: una de Junín y Monteagudo, otra de Corrientes al 100 y una de Oroño al 2900.

Pero también separó parte de lo recibido para otro emprendimiento. Junto a otras dos personas habían resuelto abrir una veta separada de los Cantero. Para ello dispusieron la compra de pasta base en Bolivia. El plan era convertirse en organizadores de tráfico a gran escala. El Fantasma contactó a Bogocho, un conocido productor del insumo para elaborar cocaína, en Santa Cruz de la Sierra. Cerraron trato para comprar unos 80 kilos de pasta base. La idea era que en 45 días la ganancia generada por la venta en quioscos de Rosario podría asegurar el reintegro de una plata tomada para fines que los Cantero no habían previsto.

Pero el Fantasma tampoco había previsto que el negocio fracase. A inicios de septiembre del año pasado un control del Escuadrón 54 de Gendarmería Nacional interceptó en la localidad salteña de Salvador Mazza el cargamento que Bogocho, también apodado Cabeza de quincho, había despachado hacia Rosario. La operación había sido pagada de antemano pero la pasta base fue incautada en la frontera argentino-boliviana. En apariencia, la guardia de Gendarmería con la que funcionaba el arreglo había sido imprevistamente cambiada. Un mensaje desesperado del Fantasma parece dejarlo en claro. "Cambiaron los bichos verdes del norte y nos cagaron la carga", dice un mensaje de texto que obra en la investigación.

Sin nada. El Fantasma se quedó entonces sin la plata y sin la droga. Fue después de que la enorme fe en su negocio lo hubiera empujado a comprar una cupé BMW que usó apenas una semana. Estaba perdido. Los Cantero lo empezaron a apretar para que les devuelva el remanente del dinero adelantado mientras esperaban los vehículos. Pero Paz no podía devolverlo y pidió unos días de gracia. Después, dejó de responder los pedidos y los mensajes.

Los integrantes de Los Monos, dicen quienes conocen su recorrido histórico, son guardianes celosos del imperio construido. Y la falta de comunicación con Paz los llevó a sospechar de que se había quedado con la plata que no rindió. Encima se floreaba en una flamante cupé BMW recién sacada de una concesionaria. Entonces creció en ellos la idea de que Fantasma quiso abrir su camino independiente.

Por eso se ordenó la ejecución del Fantasma. En los primeros días de la pesquisa se decía que Paz era un prestamista informal en el Casino de Rosario y que tomaba demasiados riesgos. Sin embargo, la investigación de los últimos dos meses expone que lo que lo llevó a la muerte fue, desde el principio, un conflicto por drogas y el dinero que ese negocio depara.

En este tramo de la pesquisa también se entienden los misteriosos atentados a balazos contra dos concesionarias rosarinas en la semana posterior al homicidio del Fantasma. El gestor encubierto de las compras de autos para los Cantero estaba muerto y los vehículos no habían sido entregados o bien Los Monos querían su dinero de nuevo. Lo hicieron saber con trece balazos calibre 9 milímetros en el frente de la agencia de Junín y Monteagudo y con 15 tiros en los vidrios de la de Corrientes al 100.

Autores. Asimismo, los investigadores establecieron que el crimen de Paz fue ordenado por Máximo Ariel Cantero, El Guille. Y que su hermano de crianza Ramón Machuca, alias Monchi Cantero, fue quien seleccionó a los sicarios que estarían identificados. Por eso, tanto Guille como Monchi tienen pedido de captura nacional e internacional.

En el marco de la causa, y como un desprendimiento hacia la pesquisa de otros hechos, también quedó firme como hipótesis que Luis Paz, el padre del Fantasma, fue el ideólogo del asesinato de Claudio Ariel Pájaro Cantero. En esa línea, los investigadores dicen que quien fue líder de Los Monos fue acribillado por venganza. Ocurrió el 26 de mayo pasado frente a la disco Infinity Night de Villa Gobernador Gálvez. Por ese crimen, anteayer fue detenido uno de sus presuntos asesinos: Facundo Macaco Muñoz. El otro contratado para tal fin, según fuentes del caso, fue Milton Damario, quien hasta ayer no había sido localizado.

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