En referencia a una carta publicada en esta sección con respecto a la noticia de que una Virgen llora, y donde una lectora hace alusión a que no todo lo que brilla es oro, quiero decir que a veces en la fe sí, todo lo que brilla puede serlo. En materia de fe todo es discutible y no tanto, porque el corazón tiene sus costados personales. Justamente yo, que he pintado decenas de imágenes religiosas y de distintas advocaciones, siento que no son estatuas simplemente, sino instrumentos que luego de una bendición sirven para inspirar la fe de cuantos necesiten acercarse a Dios. ¿Quién es uno para cuestionar de qué manera lo logramos? Cuando las pinté sentí mucha emoción de pensar cuántos hogares visitarían, y de hecho lo están haciendo. La Iglesia se mantiene cauta en estos temas, no asevera ni descarta. Señora: Dios no prohíbe, sólo nos deja el libre albedrío. Hace algún tiempo algunas de mis imágenes fueron llevadas a una iglesia populosa de esta ciudad cuyo famoso sacerdote tuvo en su oportunidad una pequeña charla conmigo, y me dijo: "¿Sabés cuántos hogares las necesitan?" Hace un tiempo le llegó una imagen de María a un hogar muy humilde cuya familia estaba alejada de la fe, esto les sirvió para devolvérsela y orar con ganas. Al poco tiempo, Dios bendijo ese hogar con trabajo". Charla que jamás olvidaré. Hay que dejar que cada uno sienta la fe en su corazón como quiera, Dios siempre recibe al que lo busca, y aquellos que tenemos íntimas historias espirituales sabemos lo que significan en nuestro interior. Por mi parte, seguiré pintando, no "estatuas" sino pequeños instrumentos de fe. Nadie es quien para cuestionar estas cosas, hay un Dios, dejemos que él obre en nosotros como quiera, que brille la fe en él.




































