Un nuevo caso de escruche se registró durante el fin de semana en una propiedad
del macrocentro de la ciudad. Esta vez ocurrió en La Paz al 1600, donde reside el ex delantero de
Rosario Central, Luis Antonio Andreuchi, junto a su familia. Ocurrió la madrugada del pasado
domingo y los maleantes se fueron con un botín para nada despreciable: 10 mil pesos, 3 mil dólares,
varios electrodomésticos, joyas, ropa y cinco armas de fuego que estaban registradas a nombre del
actual representante de futbolistas.
Como ocurre en los golpes denominados escruches, todo sucedió mientras Andreuchi
y su familia no estaban en la casa que habitan en La Paz 1643. El ex futbolista había salido junto
a su esposa y sus dos hijos alrededor de las 21 del sábado y a bordo de su flamante auto. Pero
alrededor de las 3 de la mañana del domingo su hijo Gerónimo, de 20 años, regresó al lugar y se
llevó la desagradable sorpresa apenas abrió la puerta. Todos los rincones de la vivienda estaban
revueltos a simple vista. Entonces volvió sobre sus pasos y se dirigió a la comisaría 5ª, ubicada a
dos cuadras de allí, para denunciar lo ocurrido. Poco después, el muchacho y sus familiares
recorrieron la propiedad y comprobaron que habían sido literalmente desvalijados.
Por el fondo. El ex futbolista, quien no sólo jugó en el primer equipo canalla sino
también en Quilmes y Unión de Santa Fe entre otros, prefirió no hablar con La Capital, que llegó
hasta la casa de dos plantas que habita la familia.
Junto a la propiedad hay un pasillo de ingreso a departamentos internos y sobre la medianera
entre ambos se levanta un cerco de chapa con alambre de púa que da al patio de los Andreuchi. Los
pesquisas presumen que por ese sitio ingresaron los ladrones tras escalar la pared y saltar el
cerco. Después forzaron una ventana que da a la cocina y se introdujeron en la propiedad.
Cuando cerca de las 3 de la madrugada Gerónimo regresó a su casa, escuchó unos ruidos extraños
que lo inquietaron. Sin embargo, atinó a abrir la puerta y entoces se percató de que algo inusual
había ocurrido al observar un tremendo desorden en el interior de la propiedad.
Atemorizado, porque tal vez presumió que los intrusos todavía estaban adentro de la vivienda,
Gerónimo salió presuroso en dirección a la comisaría 5ª para denunciar el atraco. Enterados por el
muchacho de la mala noticia, un rato más tarde arribaron al lugar sus padres y también comprobaron
que habían recibido la visita indeseada de ladrones.
Jugoso botín. En su recorrida por la casa los Andreuchi fueron haciendo un primer
inventario de lo robado por los ladrones, quienes se movieron por todos los rincones de la
propiedad. Así notaron que habían desaparecido tres televisores con pantalla LCD, dos computadoras
portátiles, un reproductor de DVD, cámaras fotográficas digitales, varios bolsos de ropa y
numerosas alhajas. Los ladrones también engrosaron el botín con 10 mil pesos y 3 mil dólares en
efectivo y un pequeño arsenal compuesto por una escopeta calibre 12.70, dos carabinas calibre 22
(una de ellas semiautómatica) y tres escopetas calibre 16 y 24.
El vocero policial que dialogó con este diario indicó que Andreuchi guardaba las armas en el
garaje de la casa. “Nos dijo que las armas las usaba para cazar”, explicó mientras
esperaba que la víctima presentara los papeles que le otorgan la tenencia de esas armas.
Acerca de cómo se llevaron semejante botín los maleantes, los pesquisas suponen que habrían
actuado en un vehículo que los aguardaba afuera. “Al menos necesitaron una camioneta para
llevarse todo lo que se robaron”, especuló uno de los investigadores.
El portavoz finalmente indicó que el sistema de alarma que monitorea los movimientos de la casa
“no funcionó”. “Tal vez (por la alarma) se olvidaron de dejarla activada”,
presumió el pesquisa. Y señaló que Andreuchi había contratado una póliza de seguro contra robo que,
al parecer, incluye a todos los objetos sustraídos.
Historial
Luis Antonio Andreuchi tiene 54 años e integró en la década del 70 la
delantera de Rosario Central, donde infló de goles las redes de Arroyito. Tras su paso por la
entidad canalla, fue transferido a Quilmes, equipo con el que se consagró campeón en 1978,
precisamente en el estadio auriazul. También pasó por Unión de Santa Fe y Panathinaikos de
Grecia.