Una herramienta como la que ayer definió en 10 días el caso de seis detenidos por una salidera supone un modo más ágil que la tradicional para resolver conflictos, aunque son inusuales.

Una herramienta como la que ayer definió en 10 días el caso de seis detenidos por una salidera supone un modo más ágil que la tradicional para resolver conflictos, aunque son inusuales.
En el sistema adversarial al que se encamina la provincia el debate entre las partes gana terreno: "En el sistema penal moderno no hay razón de ser de los jueces cuando las partes están de acuerdo, porque cesa el conflicto. Este caso fue viable porque los funcionarios conocen el derecho procesal moderno, pero no es esa la mentalidad de buena parte del Poder Judicial", opinó Paul Krupnic, el defensor de los condenados en el juicio
"Aparte de solucionar el conflicto entre el Estado y el imputado con una condena y una declaración de culpabilidad, también la víctima recibe una reparación. El que tiene la potestad de impulsar una causa es el fiscal. Hoy pensamos que el plan A es el juicio, pero el día de mañana será el plan B. Hay que cambiar la cultura del juicio. En este caso se ofreció una respuesta rápida con pequeños desgastes", expresó el fiscal Ismael Manfrín, con la salvedad de que esta salida no es posible siempre. "Estamos acostumbrados a una justicia distributiva pero esta es una justicia restauradora", añadió.



