Edición Impresa

La Vela Puerca, un grupo de amigos con la misma esencia de sus comienzos

Los integrantes de la banda uruguaya hacen notar que son, antes que nada, un grupo de amigos al que se fue sumando gente que los alimenta y enriquece en cada show.

Lunes 11 de Noviembre de 2013

Rigurosamente puntual, a las once de la noche, apareció en escena la banda uruguaya que consigue capturar la atención de multitudes desde mediados de los noventa. Fueron la avanzada de aquel desembarco que La Vela lideró junto a No Te Va Gustar y Cuarteto de Nos, una informal movida similar a la de la Trova Rosarina: propuestas cercanas estéticamente que irrumpieron simultáneamente sin planificación conjunta.

Para el show en Rosario, en un Anfiteatro colmadísimo, prepararon un repertorio extenso y contundente que se inició con "Sobre la sien" y continuó con "Y así vivir", una letra que incluye un fragmento del poema 26 del libro "El rayo que no cesa", de Miguel Hernández.

Poniendo el corazón en cada nota, los integrantes de La Vela hacen notar que son, antes que nada, un grupo de amigos al que se fue sumando gente que los alimenta y enriquece en cada show.

Transitando diversos géneros, como el ska, el rock and roll, el punk y la balada, llegando hasta el hip hop, la banda demuestra sus virtudes musicales y sus aciertos. Entre éstos, se destaca el uso de los caños (saxo, trompeta), elemento que incorporaron como resultado de la fuerte influencia en ellos de La Abuela Coca. En "La teoría", mostraron el complemento de las voces líderes de "El Enano" Teysera y "El Cebolla" Cebreiro, que en todo momento se desafían y potencian.

Después de una ráfaga sin muchos matices, muy temprano llegó la más pedida: "Zafar", un bálsamo en que descansa la banda y el público recarga energías. El costado crítico de lo social estuvo siempre presente. Forma parte de la propuesta original y es una idea artística que han logrado sostener. Se verifica en "Los reyes de los buzones" y "Vuelan palos", entre otras de las varias elegidas.

Sorprendido. Antes de ofrecer una pausa, Sebastián Teysera se mostró agradecido y sorprendido por el panorama que ofrecía el Anfiteatro: un emocionante momento de canto colectivo, cuando sonó "Caridad", un profundo alegato en favor de las actitudes solidarias escrito por Cebreiro. En la misma sintonía ofrecieron "De amar", con una recomendación previa de dar lectura a "El velero de cristal", el libro de José Vasconcelos que refiere a los desposeídos de virtudes humanas.

En el lote de invitados figuraron el gaitero Andrés "Mc Gregor" Betancour (con ropa típica escocesa), dando aires celtas, y Manuel Ferreiro, un asistente de escenario que constituye un clásico de los shows cuando arremete y canta un par de canciones.

La conexión con el público no decae en ningún momento. Con distintos niveles de intensidad, el compromiso mutuo con el espectáculo está firme, yendo del vértigo a la balada y viceversa, pero siempre poniendo énfasis en lo discursivo. Cuando las primeras gotas de lluvia fueron asomando llegó el final con "Por la ciudad", una letra amigable, alegre, optimista y sanadora. Cerrando las dos intensas horas previstas aparecieron los bises: "Para no verme más" y "El profeta". La Vela Puerca, en esencia, sigue siendo la misma de los comienzos, la sinceridad sigue siendo el concepto que los sostiene.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS