¿Alguien con un mínimo de honestidad intelectual duda que el clásico de Rosario es el más pasional de todos? Incluso el más recalcitrante periodista porteño lo reconoce. Y aún más: un muy serio periodista como F. Pasini, que cohabita con el supuesto ejemplo para el Vasco en esto tan ridículo de las entradas —Macri—, lo reconoce como uno de lo más "enfervorizados" del mundo. Y sin embargo viene Usandizaga en una clara muestra de peligrosa ¿y temerosa? demagogia populachera a seguir el ejemplo de Boca. Como si Central —con todo el gran respeto que lógicamente merece— fuera poseedor de alguno de los pergaminos en que se escudan los xeneizes para el absurdo. Y aun así, tampoco se justificaría; y menos cuando, de tan fervoroso, el clásico pasa a la violencia, que parece Usandizaga dispuesto a incitar con el ridículo. El ex intendente parece no comprender que esta actitud solo excita los ánimos y deja a un partido —que mínimamente se remite últimamente a lo que suceda en la cancha— al borde de desatar la locura. De tozudez, que en un principio contó con el mayoritario apoyo de los rosarinos en sus épocas de intendente, el Vasco pasó a un olvidable y poco reconocible letargo político que hoy parece trasladar con necedad al ámbito de la presidencia de un club. O tiene asesores que merecen algún puesto en el gobierno de Kirchner o lastiman a la inteligencia y a un comportamiento de caballeros los argumentos que esgrime. Ahora, si quiere convertir al fútbol argentino en un deporte "supuestamente" aséptico y sin visitantes (lo que no es siempre así, y ejemplos sobran, Lazio-Roma es el primero que se me ocurre) como el de Europa, probablemente su próxima postulación debería ser (y sin ofender a nadie) a presidente de algún club suizo, donde encontrará el clima adecuado a sus objetivos.


































