Desde que tengo memoria escucho el latiguillo de que Argentina es rica. Pero si es tan rica, se cae de madura una pregunta: ¿por qué estamos como estamos? Se me ocurre una respuesta rápida, somos muy pobres en políticos y clase dirigente. La queja fue siempre que los países centrales se quedaban con nuestra renta por los subsidios que aplicaban a su producción primaria, con lo que se producía un deterioro de los términos de intercambio, o sea los precios de nuestra producción, básicamente primaria. Pero, ¿qué pasó a partir del año 2002? Aparecen China e India aspirando todos los alimentos disponibles en el planeta para darle de comer a su creciente población, con lo que esos productos subvaluados pasaron a tener valores nunca vistos. Toda Latinoamérica está hoy resurgiendo, crecimientos récord, inversiones externas récord, calificaciones de grado de inversión para endeudarse a tasas inferiores al 4 por ciento anual a 30 años. Eso en los países menores como Uruguay, Perú y Paraguay. Ni hablar de Brasil. Mirando hacia adentro todo hace presagiar una tormenta perfecta, como la que hace poco se abatió sobre Nueva York. Economía estancada, ya en recesión, inflación de las más altas del mundo, deterioro de los ingresos de asalariados, presión impositiva nunca vista, malestar parejo en todos los sectores de la población, ataques a la libre expresión, división política de la población, aislamiento internacional, desprestigio financiero alarmante, desinversiones estructurales de todo tipo (energía, petróleo, infraestructura, sanidad, seguridad, defensa, Justicia), mantenimiento de subsidios a quien no los necesita sólo para que no refleje la inflación en el Indec, crispación presidencial. El frente político peor; con los antiguos aliados en contra como Moyano, quien eyectado del circo de aplaudidores ahora les hace probar de su propia medicina. Todo este panorama hace presagiar un final asimilable a lo de Nueva York, pero que afectará a todos los argentinos. Lógicamente que con diferencias de defensas entre ellos, siendo como siempre los más afectados los de menores recursos, que son a los que dice defender el modelo de matriz, pronto a implosionar. El próximo es un año electoral, y frente a ello, el gobierno, como siempre lo hizo, tratará de hacer demagogia con los fondos públicos, con la salvedad de que no hay más. ¿De dónde sacar? No hay más cajas para manotear, no hay lugar para más impuestos. Ni hablar de mas retenciones al campo. Queda sólo imprimir más, lo que acelerará la inflación y los problemas. No soy pesimista, sino realista, y esta es la situación hoy de nuestro rico país, con sus pobres políticos manejándolo.
































