El sábado 2 de junio pasado concurrí a la terminal de ómnibus Mariano Moreno. ¡Qué impotencia! Mala iluminación, y eso que era media mañana. Dos jóvenes, escobillón y palita en mano juntando sólo los papelitos, la mugre debajo de los recipientes para residuos ¡que lo limpie otro!, como tampoco el líquido volcado en el piso, y mucho menos el helado derretido que a alguien se le cayó. En el sector de ingreso (edificio del Banco Municipal) donde está el único cajero automático funcionando y donde también se pueden comprar las tarjetas del transporte urbano de pasajeros, cuelgan las telarañas como para hacer una película de terror. ¿Cuánto hace que no se saca la tierra acumulada en las paredes? Ya sé, alguien me dirá que al final hay dos cajeros en buenas condiciones y habilitados, como si una cosa modificara la otra. De los dos cajeros automáticos que hay en ese mismo sector, existe uno que (según me comentaron) hace más de un año que no funciona. Negligencia total de parte del Banco Municipal. Además, resulta sumamente incómodo hacer transacciones en un habitáculo tan pequeño. Ni qué hablar de la obra que está parada. El año que viene hay elecciones parciales de autoridades políticas, seguramente retornarán los albañiles; mientras tanto tenemos una terminal bochornosa, impresentable a los ojos de todos. ¿Así queremos mostrarnos? ¿ningún funcionario de la Municipalidad, del banco, o concejales se preocupan por estas cosas? Por favor, si queremos ser una ciudad turística debemos solucionar estos temas inmediatamente.






























