Desde hace tiempo la provincia de Santa Fe enfrenta demandas por denegación de
justicia o violación a derechos humanos en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh)
con sede en Washington. Son cuatro casos que pueden motivar sanciones al Estado nacional si el
organismo internacional encuentra justificados los planteos que motivaron las denuncias.
Para evitar esto último autoridades del gobierno provincial se entrevistaron en
Rosario con funcionarios de la Cancillería y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. En
la audiencia dos ministros señalaron que la provincia colaborará "en todo lo que sea necesario"
para garantizar los derechos de la ciudadanía en el territorio santafesino y facilitar la tarea de
control de los organismos internacionales.
Las demandas fueron originadas en la provincia por ciudadanos que entienden que
se vulneraron sus derechos y no se dieron respuestas a sus reclamos judiciales. Estos hechos
impulsaron las presentaciones que tramitan en la Cidh y pueden terminar en la Corte
Interamericana.
"Normalmente la Cidh busca dos cosas: encontrar una solución negociada y
garantizar el principio de no reiteración que implica obtener reaseguros para que esa eventual
violación no se repita", dijo a La Capital el ministro de Justicia de Santa Fe, Héctor Superti.
"Estamos de acuerdo en ir por ambas cosas", sostuvo.
Los casos. El más resonante de los casos en territorio provincial por los que se
elevaron demandas a la Cidh fue el recurso presentado por el Carlos Fraticelli por entender que
había sido mal destituido como juez penal de Rufino. Otra presentación que tuvo amplia difusión fue
efectuada en mayo de 2006 por la situación de menores detenidos en el Irar de Rosario.
También existe una demanda a raíz de un juicio penal originado en un caso de
mala praxis en el Sanatorio Rosendo García que es la más antigua de todas. El último caso es el de
un hombre de apellido Godoy que fue condenado en un juicio oral —en la variante excepcional
prevista en el viejo sistema procesal— y no tuvo posibilidad de apelación.
Como Argentina es un país de organización federal los problemas de la provincia
que llegan a la Cidh los atiende la Nación. De allí la intervención del Ministerio de Relaciones
Exteriores.
Hace dos meses la presidenta de ese organismo, Luz Mejía Guerrero, expuso en
Buenos Aires el estado de las denuncias originadas por casos ocurridos en Santa Fe. De allí surgió
la reunión en la provincia la semana pasada.
"Se analizaron los casos concretos y la vocación de no reiterar situaciones como
las que dieron lugar a las demandas y el respeto por la acción de estos organismos internacionales
en el control de lo que ocurre en la región", sostuvo Superti.
Al adherir Argentina a pactos internacionales los veredictos de la Cidh pueden
tener impacto en el orden interno. El ejemplo más reciente es el fallo que en 2008 anuló una
condena al periodista Eduardo Kimel y obligó a despenalizar el delito de desacato.
Superti resaltó que algunos de los casos originados en Santa Fe se deben a la
arbitrariedad distintiva del viejo sistema de enjuiciamiento de delitos. "En el sistema anterior
cuando se juzgaba en juicio oral no existía lo que se llama doble conforme que es la posibilidad de
apelar a un órgano superior para que se revise la condena. El modelo previo estaba lleno de
cuestiones que contradecían lo que exigen los tratados internacionales. Con lo que se está poniendo
en marcha entramos en armonía con lo requerido", indicó.
Participaron del encuentro además de Superti el ministro de Desarrollo Social,
Pablo Farías; el fiscal de Estado, Jorge Barraguirre; y la secretaria de Salud, Débora Ferrandini.
La Corte Suprema de Santa Fe estuvo representada por su secretario de Gobierno, Eduardo Bordas. Por
la Nación llegaron Gonzalo Bueno, abogado de la Dirección de Derechos Humanos de la Cancillería, y
Ramiro Badía, abogado de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Derechos
Humanos de la Nación.