En respuesta al artículo del pasado jueves 30 de abril, sobre la muerte del agente Leonardo Caro, donde se afirma que su vida fue malograda por el simple hecho de que "portara su arma reglamentaria, y no por ninguna otra circunstancia", según el ministro de Seguridad, para quien los policías no están obligados a llevar el arma fuera del servicio, quiero decir: creo que deberíamos "prohibirles" también que la usen en el servicio, para que no cometan excesos, no ofendan la dignidad de los ciudadanos, ni a los derechos humanos, y así los delincuentes puedan caminar tranquilamente y hacer su "trabajo", sin interferencia alguna, ni molestias. Ironías aparte, en realidad, lo que mató al agente Caro no fue que llevara su arma, sino que no tuviera el entrenamiento adecuado, aunque la verdad es que nadie lo recibe. Ni hablar de la inseguridad reinante sobre la cual nadie y mucho menos el gobierno tiene la menor idea. Por otro lado, la preparación que debería partir de una Escuela de Policía que no existe, nos hace reflexionar que la muerte de este infortunado joven, no interesa mayormente a nadie. Como decía Sarmiento a Mitre: "Es sangre de gaucho, no la economice". La reforma policial fue implementada por el gobierno anterior y resultó prácticamente inaplicable. Tanto es así que ni siquiera el gobierno de Obeid se animó a ponerla en funcionamiento. El nuevo gobierno la tomó exactamente como estaba, no le hizo ningún cambio y así la dejó flotando en el ámbito jurídico. De esta forma, como un caso curioso, subsisten la ley vieja y la ley nueva sin que se atine a pretender lograr alguna mejoría. Por eso los policías no tienen uniforme nuevo todavía, ni nuevas jerarquías o es que quizás sea mejor que luzcan de civil. No deja de ser interesante esta medida de quitarles a los policías la posibilidad de portar su arma reglamentaria. Así que cuando se tropiecen con un robo en plena calle y algún vecino los reconozca, éste tendría que explicarle que la ley le exige que estando de franco no debe intervenir en nada. Aunque sí lo podría hacer, para que lo maten allí mismo.


































