La carta de Carlos Solero del 20 de marzo revivió nítidamente los sucesos de aquel nefasto 24 de marzo del 76, que entre tantas calamidades, legitimó a los "quemadores de libros y personas" y a los que "destruyeron escuelas". Quienes vivimos y padecimos tales acontecimientos sabemos cabalmente de qué se trata y, para ponerles nombre a los sucesos quisiera recordar qué parte le tocó al Instituto de Educación Física número 11 "Abanderado M. Grandoli", de nuestra ciudad, en el inicio del proceso militar. Fue el 8 de octubre del 76 cuando en esa casa de estudios terciarios se recibe la orden de intervención desplazando de sus cargos y funciones a 35 personas, entre ellos a directivos, personal administrativo y docentes, algunos de reconocida trayectoria. Sin olvidar a los alumnos perseguidos. La naturalización de la ilegitimidad y del espanto hizo que casi nada se supiera del sufrimiento de estas personas y sus familias que de la noche a la mañana se encontraron excluidas de sus puestos de trabajo o de sus estudios. Es preciso no olvidar que los militares no estuvieron solos. Muchos civiles acompañaron a los dictadores, se aprovecharon de las alternativas que ofrecían estas cesantías para apropiarse de los cargos vacantes. No se trata de odios ni de rencores sino de no olvidar para que la desmemoria no repita las mismas injusticias y atropellos. Sea esta apretada síntesis un aporte a la verdad y la justicia para estas víctimas del proceso militar en el Isef Nº 11.




































