Nuevamente se está escuchando sobre la construcción de lo que llaman la "máquina de Dios", con la cual se quiere demostrar cómo, con un sistema electrónico, se puede reproducir lo que dicen se ha producido en los orígenes del universo, donde después de una explosión inicial se formaron los cuerpos celestes que comenzaron a girar en el espacio. Por supuesto también por el planeta Tierra. Ahora, reflexionando sobre esta teoría, es necesario hacerse una pregunta: si hacemos caer sobre un lienzo una gran cantidad de pintura de todos colores, ¿se formará por si solo un hermoso paisaje? Por supuesto que no, porque hace falta la mano del artista que con sus talentos aplique esos colores y los transforme en una obra de arte. De la misma manera cuando observamos la obra maravillosa de la creación no podemos dejar de ver la mano del artista supremo: la mano de Dios. Esto se puede apreciar en cualquier aspecto en que contemplemos la creación, donde podemos apreciar su sabiduría y su poder infinito. Comenzando con nuestro planeta Tierra, que gira alrededor de un sol colocado a una distancia tan exacta para hacer posible la vida, pues si estaría un poco más lejos nos congelaríamos, y si estuviera un poco más cerca nos asaríamos como pollos a la parrilla. Podemos continuar reflexionando sobre los millones de cuerpos celestes que giran en el espacio, de tal manera que a medida que la tecnología proporciona mayores telescopios se comprueba que hay muchos más cuerpos celestes y constelaciones que lo que se pensaba. Asimismo cuando observamos la vida vegetal, como las plantas tan necesarias para nuestra respiración con el fenómeno de fotosíntesis, la cantidad de vida animal desde seres tan pequeños que sólo se pueden apreciar con grandes microscopios, hasta los grandes monstruos marinos. Y ni que hablar cuando analizamos el cuerpo humano con sus complicados sistemas que lo componen. Dice la Biblia que lo que de Dios se conoce, les es manifiesto al ser humano, porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo siendo entendidas por medio de las cosas hechas. Pero antes de terminar estas reflexiones quisiera resaltar, como dice una canción, que "si bien es maravillosa la gran creación, es más asombrosa la gran salvación", porque ese Dios tan poderoso y sabio también es amor y lo manifestó mostrando su interés y planes para el ser humano cuando el Jesucristo, que es Dios mismo tomando nuestra naturaleza murió en la cruz del calvario para darnos una salvación eterna.


























