Hace poco, en un país latinoamericano, se hizo un referéndum para ver si era necesaria una ley que permitiese al gobierno, controlar los medios de prensa. Esa consulta se mezcló con otras preguntas, lo mismo que hacían nuestras madres, cuando en sus guisos disimulaban la cebolla o cualquier otro producto que no nos gustaba, para que lo comiésemos sin darnos cuenta. Claro que mamá lo hacia por nuestro bien, mientras que un gobierno que decide hacer una consulta popular y mezclar preguntas banales, con otras que tienen segunda intención, no lo hace por nuestro bien, sino por el de ellos. Es un buen sistema para que fanáticos e incautos, que jamás analizan lo que dice el gobierno, caigan en la trampa de votar favorablemente lo que luego servirá para recortar libertades, amparados en la decisión popular. El derecho a la libertad de prensa es una lucha constante en todo el mundo. Lo triste es cuando hay que defender la libertad en países cuyos gobiernos fueron elegidos por el pueblo. Es decir, países supuestamente democráticos, en donde el gobierno termina transformándose en el papá y la mamá de todo el pueblo, diciéndonos lo que tenemos que leer, ver o escuchar. Cuando un gobierno intenta atacar la libertad de prensa es porque tiene cosas que ocultar y cree que la publicación de la verdad lo puede hundir. Un gobierno honrado no necesita oprimir libertades, pues su honradez es su mejor defensa. Quien pretende callar a otro por la fuerza logrará que el censurado parezca que tiene razón, aunque mienta. En una dictadura atacar a la prensa es normal, pues las libertades no existen y los deseos del pueblo al dictador le importan un rábano. Pero un gobierno demócrata de verdad, necesita del apoyo popular. Y ese apoyo puede perderse, cuando el pueblo sospecha que el gobierno tiene algo que ocultar. Una democracia que persigue a la prensa, no es democracia, es una dictadura disfrazada de demócrata, que todavía es peor que la dictadura. Un dictador asume el poder por la fuerza, pero quien llega al poder por votación popular y se transforma luego en un dictador, no es sólo es un hipócrita, sino que además es un traidor. Hipócrita porque pretende aparentar lo que no es. Y traidor, porque engañó a sus compatriotas, disfrazando una dictadura de democracia. Ser libres es poder leer el periódico que te de la gana. Ser libre es tener una prensa que pueda opinar a favor o en contra del gobierno y que luego el ciudadano saque sus propias conclusiones. Ser libres es que te dejen analizar toda la información que quieras sin ponerte trabas proteccionistas, diciéndote lo que puedes o no puedes leer. Solo las dictaduras ponen freno a la prensa. En democracia, debe ser el pueblo el que decide. Un saludo.
































