Con gran estupor escucho en los medios que se sancionará un decreto por el cual una adolescente desde los 14 años podrá solicitar sin el consentimiento de los padres que se le practique un aborto en caso de haber sido violada.

Con gran estupor escucho en los medios que se sancionará un decreto por el cual una adolescente desde los 14 años podrá solicitar sin el consentimiento de los padres que se le practique un aborto en caso de haber sido violada.
Resulta un verdadero circo este país. Sancionada la ley que modifica los fundamentos básicos de la institución matrimonial, el gobierno y sus interlocutores van por más. Al supuesto derecho a decidir de la mujer se le opone el derecho básico a la vida del niño por nacer. Hablamos mucho de derechos humanos, pero si una persona "no nace", todos los demás derechos quedan vulnerados. Incluso nuestra Constitución así lo avala.
Resulta que no sólo nos saltamos la Constitución "a la torera", sino que la contradicción llega a tal punto que el adolescente de 14 años es considerado menor a la hora de ser juzgado. Y sabemos, como lo muestran los últimos fallos de la justicia, que muchos asesinatos quedan impunes por esta causa. Pero eso sí, a la hora de decidir asesinar a su propio hijo, es adulto, mayor y responsable de sus actos. ¡Qué gran disparate! ¿Quién asegura que sea verdadera esa violación u otras causales? ¿No caben otras soluciones, como dar al niño en adopción, bandera tan esgrimida por la comunidad gay? Sepamos todos, padres y educadores, que las consecuencias de leyes tan inicuas no serán gratuitas para el país.
Liliana Manguzzi Cointry [email protected]




