A principios de 2007 dos integrantes de la asociación civil Salvemos al Fútbol presentaron una
denuncia penal en los Tribunales de Rosario contra directivos e integrantes de la barra brava de
Newell’s por asociación ilícita a raíz de hechos reiterados de violencia ocurridos en el
club. Uno de los denunciantes era el ex juez penal Mariano Bergés. La otra, Mónica Nizzardo, fue a
la vez testigo de hechos de violencia que, dice, en esa época en Newell’s estaban a la vista
de todo el mundo.
Nizzardo le dijo ayer a La Capital que el Poder Judicial y la
policía de Rosario no actuaron frente a aquella denuncia que fue pública y se refería a hechos muy
conocidos. “El asesinato de este chico de 14 años de Newell’s se podría haber evitado
de haber seguido la denuncia por asociación ilícita contra el grupo de Pimpi Camino que ingresó en
marzo de 2007. La denuncia no avanzó nada. Le decíamos a la jueza que el problema era que ella se
manejaba con informes policiales cuando nosotros estábamos señalando la complicidad de la policía
rosarina con los denunciados”.
—¿Había pruebas de lo que denunciaban en su presentación?
—Como nos pedían evidencia yo empecé a ir a la cancha de
Newell’s. El que estaba a cargo de los operativos era el comisario inspector Alberto Villa.
Por eso me pareció impactante ver por TV la semana pasada que el vocero oficial por el caso del
atentado contra el micro de hinchas de Newell’s era este mismo comisario. Pensé: qué
casualidad, las dos veces este policía, y las dos veces mencionado el Pimpi Camino.
—¿Qué le planteaban a la jueza sobre el accionar policial al
denunciar por asociación ilícita a la barra de Newell’s en 2007?
—En primer lugar que los barrabravas entraban al estadio y que
agredían a las personas que cantaban contra la anterior conducción. Era una cosa increíble: las
palizas de la barra brava a los opositores ocurrieron ante multitudes durante años. Por eso me
transformé en testigo, me puse a filmar lo que pasaba y le dije a la jueza que haciendo eso vivía
lo que vivían los socios. Los barrabravas se movían de un sector a otro de la cancha, sin
identificación, y los policías del operativo los dejaban pasar. Yo intentaba pasar y no me dejaban.
Eso no puede ocurrir. El 24 de junio de 2009 una persona resultó herida de bala adentro de un
estadio en La Plata y hubo un funcionario del Comité de Seguridad Deportiva (Coprosede) bonaerense
procesado porque con las llaves suyas le abría los portones de la cancha a la hinchada de
Estudiantes. Pero en Newell’s funcionarios públicos dejaban golpear a la gente en la cancha.
—¿Qué hicieron entonces?
—Nosotros presentamos en Rosario cinco testigos, que llevaron
croquis sobre cómo se movía la barra, decían quiénes eran, entregaron fotos de diarios para
identificarlos. La jueza, enojada, me decía: ¿Estos son los testigos, que son unos nenes? Le
contestaba que eran jóvenes de 23 años, adultos que iban a la cancha. Me decía que tenía mucho
trabajo para ir a ver lo que ocurría y que se manejaba con los informes policiales de la cancha. ¡Y
la policía era la que dejaba que agredieran a la gente en la cancha a la vista de todos! Aparte
hablábamos de personajes muy conocidos.
—¿Usted cree que entre las personas señaladas por esos testigos
hay implicados en este crimen reciente?
—El padre del chico asesinado está diciendo que esto proviene de
una disputa entre la vieja barra y la nueva. La barra anterior es la que nosotros denunciamos en
2007. El comité provincial de seguridad deportiva en Santa Fe (Coprosede) surgió con el ministro
(de Seguridad Daniel) Cuenca después de los desmanes de enero de 2009 por los que fueron condenados
los hermanos Camino. ¡Pero desde dos años antes existía una denuncia judicial contra la gente que
entró a los tiros a la sede del club! Antes del Coprosede para dirigirse al encargado de seguridad
de un evento deportivo había que ir a un jefe policial. Y éstos, que eran a los que les
correspondía hacer prevención y recibir las denuncias si había incidentes, protegían a los barras.
Repito: no era a escondidas, lo hacían frente a todos los que iban a ver a Newell’s. Por eso
cuando recuerdo dónde estaba el comisario Villa entonces y veo que ahora es jefe de la zona donde
matan a este chico en un micro de hinchas de Newell’s... Y recuerdo: en 2005 murió un chico
adentro de la cancha en un banderazo y elcaso no se aclaró. Tampoco el atentado contra una
panadería. No lo hizo la policía pero la Justicia tampoco.
—¿Por qué siendo usted de Buenos Aires realizó las denuncias por
la violencia de la barra de Newell’s
—Siempre me preguntan eso. Porque socios jóvenes de Newell’s
se contactaron conmigo a raíz de una acción judicial que yo hice contra un barrabrava de mi club,
que es Atlanta (N de la R: el caso llegó a juicio oral, tuvo gran repercusión y el acusado terminó
absuelto). La razón era esta: en Rosario había mucho miedo de denunciar y nadie que se animaba a
hacerlo. ¿Por qué? Porque sabían que la Justicia de Rosario no actuaba contra los violentos del
club. Entonces pensaron que necesitaban gente de afuera de Rosario para hacer público lo que pasaba
acá. Mariano Bergés firmó la denuncia porque ningún abogado local la quería firmar.
—El secretario de Newell’s dice que el club tiene barra
brava como todos y que el problema no cambiará en tanto no haya un cambio político.
—La ola de violencia va a seguir si la actual comisión directiva
no se compromete. No se puede decir que es un problema de la policía o de la política. Es de todos.
Si el club cede entradas y fleta colectivos está en problemas. Ojalá no esté pasando esto. De
hecho, con la actual conducción no ocurre en la cancha nada comparable a lo de antes. Pero repito
que el problema es de todos. En muchos clubes ha ocurrido que la dirigencia ha mandado
“mensajes” a los jugadores a través de los barrabravas. Pero recuerdo que en 2006 en
River la barra reventó todos los neumáticos del plantel adentro del estacionamiento del club y
ningún futbolista hizo la denuncia. A esto me refiero cuando digo que el problema es de todos.


































