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La empresa nos defraudó

Lamentablemente Rosario, pese a ser una de las principales ciudades del país, carece de conexiones aéreas directas a los principales centro turísticos nacionales, lo cual obliga a los interesados a efectuar engorrosos viajes terrestres.

Domingo 14 de Septiembre de 2014

Lamentablemente Rosario, pese a ser una de las principales ciudades del país, carece de conexiones aéreas directas a los principales centro turísticos nacionales, lo cual obliga a los interesados a efectuar engorrosos viajes terrestres. El aeropuerto de Fisherton de escasa actividad constituye entonces un derroche, mas bien un aeropuerto virtual. Por esa circunstancia viajamos el 24/8 a San Martín de los Andes en ómnibus mediante la única empresa que brinda ese servicio: Chevallier-Empresa General Urquiza SRL. Atento que somos personas mayores y la duración del viaje mi pareja compró los boletos con la debida anticipación requiriendo y pagando categoría coche cama. Pero cuando ascendimos al ómnibus resultó que por la numeración de los asientos nos tocó los últimos sitios en el piso inferior, al fondo, siendo en consecuencia de categoría semicama ya que no se podían estirar como los otros por impedirlo el fondo del ómnibus. En la boletería no nos advirtieron de esta situación (pero sí cobraron como coche cama) partimos de la estación Mariano Moreno a las 14. Como en el piso superior del ómnibus había asientos dobles vacíos, verdaderos asientos cama, consulté al personal a bordo si podíamos cambiarnos: me respondieron negativamente, arguyendo que más adelante iban a ser ocupados, lo que no ocurrió. Por añadidura, en un momento sentíamos aire fresco sobre nuestras cabezas proveniente del sistema de ventilación y refrigeración del vehículo. Reclamé recibiendo inicialmente como sarcástica respuesta que me pusiese un gorro. Luego intentaron tapar el flujo del aire, pero no lo lograron. A esas desconsideraciones, agrego que en el habitáculo del conductor y acompañante había otras dos personas, se lo pasaban fumando marihuana, bebiendo, hablando y riendo en voz alta. Estas dos personas se bajaron en Santa Rosa y según pude saber eran choferes de la empresa que vivían allí.
En Santa Rosa, aprovechamos para trasladarnos por las nuestras a los asientos dobles del piso superior que seguían vacíos lo cual nos hizo más llevadero el resto del viaje, ya eran más de las 23. En cuanto llegamos a San Martín lo primero que hicimos fue canjear los boletos de regreso que tenían la misma numeración que los de ida por otros que fueran realmente asientos cama.
En conclusión, nos sentimos defraudados por la citada empresa que abusa de su posición monopólica y que debería controlar más a su personal. Reitero, el de ida hasta Santa Rosa tuvo un distrato lamentable con nosotros. Esperemos que la autoridad de aplicación tome nota de esta carta y actúe en consecuencia. Asiento semicama no es lo mismo que asiento cama (y su precio tampoco).

Stella Maris Castro
DNI 6.246.563

Agradecimiento a profesionales

Un 10 de setiembre de 2010 llegué al sanatorio Plaza con dolores, miedos e incertidumbre por las quemaduras que padecía. Ahí me encontré con quienes me cuidaron, entendieron y contuvieron durante 45 días y aún lo siguen haciendo. Recuerdo a los doctores E. Raggi, Carlos Rodríguez, a Carmen, Marisa y a David. Hay muchos más que estuvieron, pero no sé sus nombres. A todos, eternamente gracias.

Mario Luis Santulian
DNI 12.944.870

Inseguridad
en la ruta 14

El pasado 4 de setiembre, a las 9,40 aproximadamente, circulaba por la ruta provincial N°14 entre las localidades de Villa Mugueta y Arminda y precisamente en la parte más estrecha del puente se encontraban los empleados de la concesionaria usando motoguadañas. Disminuí la marcha y encendí las balizas, pero una de las motoguadañas me arrojó un elemento que rompió el vidrio del conductor, desgranándose por completo. Pude detenerme más adelante porque estaba el camión de la empresa y el guardarrail, pero en ningún momento se acercaron para brindarme auxilio o preguntar si me encontraba bien. Llamé inmediatamente a la estación de peaje por la que había pasado a las 9,15 para avisar lo ocurrido, al cual le restaron importancia alegando que sucede en todas las rutas y autopistas. ¿No es una falta total de medidas de prevención emplear las motoguadañas mientras circula un vehículo a menos de 2 metros y a baja velocidad, habiendo un operario a cada lado de la ruta? Lloviznaba, hacía frío y sin el vidrio conduje hasta Rosario con la intranquilidad que alguno de los vehículos que circulaban me arrojaran otra piedra.

Marisa Alejandra Barrios
DNI 23.434.112

La política de
calidad de Pami

El primer punto de la política de calidad de Pami, dice lo siguiente: misión: brindar alivio y contención a los afiliados de la manera más eficaz y eficiente posible, para mejorar su calidad de vida. Raúl tiene 51 años y, como consecuencia de un ACV hemorrágico, padece una demencia vascular. Vive en casa de su cuñada (una persona mayor) y dos de sus hijos (mellizos de 24) se ocupan de él. Pertenece a Pami desde febrero, pero recién hace casi 4 meses, se terminó con los trámites para su internación en un geriátrico con asistencia psiquiátrica. Los profesionales avalan la urgencia de su internación, dada su patología y lo consideran un caso social, ya que su entorno se ve afectado física y mentalmente. Y la necesidad de recibir controles médicos permanentes, que mejoren su calidad de vida, ya que su deterioro es progresivo e irreversible. Pami manifiesta: no hay vacantes en el geriátrico, hay 400 casos como éste, hay que esperar. Quiero agregar además que el Ministerio de Salud informa que no hay en Rosario un lugar para enfermos en esta situación. Aquellos empleados que se ocuparon de este tema lo hicieron en forma correcta, no tengo quejas contra ellos, pero sí hay que reconocer que existe una gran falla en el sistema. Mientras se espera una solución, un lugar, una vacante, la misión es mejorar la calidad de vida del afiliado, y en este caso el de su familia, no se cumple; está latente la preocupación de que la respuesta llegue demasiado tarde.

Mónica Sacchetti.
monicasachetti90@gmail.com

Museo
cuestionado

Hace aproximadamente una década en nuestro Museo Castagnino ya se había producido un hecho bochornoso de pésimo gusto que ofendió a la mayoría  de creyentes católicos. Se trató de una exposición en el cual una mujer a la cual no mencionaré su nombre por ética (no es mi estilo), recurriendo a libros de ginecología, extrajo fotografías de diversas vaginas y ampliándolas a gran tamaño e intercalándolas con otras tomas de fotos de igual tamaño de María Madre de Cristo, extraídas de pinturas impresas en libros religiosos, fueron expuestas en una muestra a la que llamaron de  “arte”. Esta persona quiso destacar la similitud entre esas tomas distintas (las cuales, gracias a su talento de artista en fotografía, nos brindaría). Tal fue la falta de respeto que incluso los que no son afectos a religiones manifestaron su repudio. Otro hecho cuestionado es el que acontece en estos días también en este mismo museo, al cual sin una encuesta popular y sin consultar a sus auténticos dueños, los ciudadanos rosarinos, una mujer con cierto cargo de autoridad (no menciono su nombre) decidió el repintado del exterior en color negro. Es de analizar que a ella le asiste el derecho de pintar del color que desee, pero para ello debe contar con grandes recursos económicos y construir su propio museo, exactamente con las mismas características, en el lugar que desee, ya  finalizada la obra con el color en cuestión, nos invite a ver las bondades que ofrece ese inalterable negro en donde los escritos con tizas como si fuesen pizarrones, excrementos de palomas, pájaros, etc, demuestren que no se notan. Solo falta que otra profesional del arte se le ocurra repintar nuevamente con franjas amarillas, verdes, azules, rojas etc. Como los silos del Macro. Nuestro museo es para exponer obras de auténticos artistas, por lo cual no merece agresiones. Reflexión: ¡Muchachas, paren la mano, consultar antes, prioritariamente recurran a encuestas populares!

Aurelio Puccini
DNI 6.008.849

¿Por qué me destruyen?

En la ciudad de Rosario estamos asistiendo, en aras del progreso, a la destrucción de nuestro patrimonio arquitectónico, ya que se están tirando abajo casas históricas y de gran belleza, para construir edificios estéticamente mediocres. Pero lo que más llama la atención es que el gobierno municipal dice realizar acciones para “rescatar el centro”, pero no impide que esto ocurra. ¿Cómo es posible que las constructoras no sean obligadas a conservar las fachadas de este tipo de casas? ¿Cómo se permite que en terrenos tan escuetos, se habilite la construcción de edificios monstruosos? ¿Están dados todos los requisitos y controles? “Proteger” y “destruir”, antinomia del doble discurso político, que dice una cosa y hace otra. Así, hoy la casa de Jujuy al 1600 caerá inexorablemente, y el ángel del pórtico, que me acompañó como vecina durante tantos años, parece gritar: “¿Por qué me destruyen?”.

Prof. Susana P. Vallone
DNI 14.729.741

La vigencia
de Sarmiento

Tras un nuevo aniversario de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, es bueno reflexionar sobre algunas de las cosas que José Ingenieros escribió acerca de él. Cosas tales como las siguientes: “Sus pensamientos fueron tajos de luz en la penumbra de la barbarie americana, entreabriendo la visión de cosas futuras. Pensaba en tan alto estilo que parecía tener, como Sócrates, algún demonio familiar que alucinara su inspiración. Cíclope en su faena, vivía obsesionado por el afán de educar, esa idea gravitaba en su espíritu como las grandes moles incandescentes en el equilibrio celeste, subordinando a su influencia todas las masas menores de su sistema cósmico (…) Miró siempre hacia el porvenir, como si el pasado hubiera muerto a su espalda; el ayer no existía, para él, frente al mañana. Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y los pueblos fuertes sólo necesitan saber dónde van. Vivió inventando doctrinas o forjando instituciones, creando siempre, en continuo derroche de imaginación creadora. Nunca tuvo paciencias resignadas, ni esa imitativa mansedumbre del que se acomoda a las circunstancias para vegetar tranquilamente. La adaptación es mediocrizadora; rebaja al individuo a los modos de pensar y sentir que son comunes a la masa, borrando sus rasgos propiamente personales. Pocos hombres, al finalizar su vida, se libran de ella; muchos suelen ceder cuando los resortes del espíritu sienten la herrumbre de la vejez. Sarmiento fue una excepción. Había nacido “así” y quiso vivir como era, sin desteñirse en el semitono de los demás”.

Daniel E. Chavez

 

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