Se dice que la Argentina "está en la lista gris". Más auténtico sería decir en la "lista negra" del recelo internacional. Ni qué hablar de la desconfianza pueblerina. Angustiada, sumisa, abochornada, arrepentida por regalar en las urnas su "voto positivo". Hoy sufre las avalanchas de las perjudiciales medidas del efímero modelo económico de Cristina. Es notorio que todos los laderos K, los que antes acompañaban, hoy ejercen el mandato en un gobierno desarticulado caprichosamente. El escarnio que sufren es obra de su propio destino. Más pesada aún es la figura entrometida de Guillermo Moreno. Sus marchas y contramarchas se parecen a un fugado del Borda. ¿Cómo es posible que nadie tenga el "antídoto" para reencausarlo? No pudo Néstor ni puede Cristina. Es por ello que circula a su libre albedrío. ¿Qué secreto acuna tan celosamente que los presidentes prefieren ignorarlo y no desatar su ira o su lengua? Todo es posible, es la dimensión desconocida.




































