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La despedida de un genio que revolucionó el cine de animación

Mañana llega a Rosario “Se levanta el viento”, la última película de Hayao Miyazaki. El director japonés anunció su retiro de la pantalla grande con este filme que se basa en la vida de un célebre ingeniero aeronáutico.  

Miércoles 15 de Abril de 2015

Hace poco menos de dos años, el aclamado director japonés Hayao Miyazaki ("El viaje de Chihiro", "Mi vecino Totoro") anunció su retiro definitivo del cine. Sin embargo, el hombre que elevó la animación a la categoría de arte dejó antes su última obra maestra, "Se levanta el viento", que mañana llega a los cines de Rosario. La película, que fue nominada al Oscar como mejor filme animado, cuenta la historia de un chico fascinado por el mundo de la aviación que luego se convierte en ingeniero aeronáutico, y tiene algunos puntos en común con la biografía del mismo director.

Miyazaki está considerado uno de los directores más fantásticos y originales de la animación. Igualmente admirado por la gente de Pixar y por Akira Kurosawa, se ha inspirado tanto en las mitologías japonesas como en los cuentos folclóricos europeos. En "Se levanta el cielo" tomó como punto de partida la biografía de Jiro Horikoshi (1903-1982), el diseñador del avión Mitsubishi Zero que fue, durante la Segunda Guerra, el último hogar de tantos kamikazes. "Fue su genio extraordinario —explicó el director— el que inventó el avión de combate más vanguardista de su época. Jiro entendió de manera intuitiva ese misterio de la aerodinámica que nadie puede explicar con palabras", señaló.

La película está basada en la novela homónima de Tatsuo Hori, una épica historia de amor, perseverancia y los desafíos de vivir y tomar decisiones en épocas turbulentas. El filme retrata varios pasajes de la vida de Jiro así como algunos hechos históricos claves: el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la participación de Japón en la Segunda Guerra. "La película comenzó con un manga que hice para «Model Graphix», una revista dedicada a los robots y los modelos a escala", contó Miyazaki. "La idea era contar una historia sobre la antigua aviación. Ya estaba el escritor Tatsuo Hori en aquella historieta, en la que los personajes eran cerdos. Fue Toshio Suzuki, el productor, quien tuvo la idea de convertirla en un largometraje. Yo me oponía. Creía que no era realmente una buena idea, y yo había escrito y dibujado especialmente sobre el lado técnico de los aviones. Después de esa discusión, tardamos casi un año en decidir hacer la película. Nos llevó mucho tiempo encontrar una buena puerta de entrada", recordó.

El realizador admitió que siempre se sintió fascinado por los aviones que se fabricaron en los años 20 y hasta la mitad de los años 30. "Todos los aviones que vemos en la actualidad han sufrido la influencia de lo que se creó en esa época, en la que los hombres eran muy productivos y mostraban una enorme imaginación", aseguró. "Es como la era Cámbrica, en la que apareció una gran diversidad de animales o bacterias. No necesariamente todo quedó y fue coronado por el éxito, pero hubo muchos tipos de aviones en esa época. Es un poco raro, porque ese período apenas duró unos diez años. Y los aviones actuales no me interesan. Ni siquiera conozco sus nombres", confesó.

Una historia cercana. "Se levanta el viento" es tal vez la película más personal de la carrera de Mizayaki. La biografía de Jiro Horikoshi guarda algunas semejanzas con la vida del director. El padre de Mizayaki era el gerente de una fábrica de timones para los aviones A6M Zero que combatieron durante la Segunda Guerra. Esa contienda supuso fortuna y trauma en simultáneo para la familia, que debió ser evacuada más de una vez. El realizador recuerda aún la experiencia del bombardeo sobre Utsunomiya, cuando tenía apenas cuatro años. Para complicarlo todo, su madre enfermó de tuberculosis y vivió postrada entre 1947 y 1955. El pequeño Miyazaki creció obsesionado por la aviación, aunque después en la adolescencia sucumbió a la historieta y la animación.

Así y todo, el director dijo que no involucró su propia historia con el personaje de Jiro. "Mientras creaba la película nunca pensé en eso", afirmó. "Mucha gente me lo dice ahora y siempre les respondo que se trata de alguien mucho más inteligente que yo. No soy realmente su modelo. Es más bien una mezcla del escritor Tatsuo Hori, del verdadero Jiro Horikoshi y también de cosas que vienen de mi padre", reveló.

Controversia. La película levantó polémica cuando se estrenó en Japón. Cierto sector la atacó por considerarla un relato amoroso sobre un constructor de máquinas de matar. En ese sentido, Mizayaki reconoció que en principio él no estaba de acuerdo en hacer la película, "porque Horikoshi había creado un arma usada en la guerra". Y agregó que "otros empleados de Ghibli (su productora) también estaban en contra de la idea de hacer un largometraje sobre él". Sin embargo, después reflexionó sobre la experiencia de su padre: "En la escuela, los profesores siempre explicaban que los años 30 fueron un período negro de la historia japonesa. Pero mi padre siempre me dijo que él se divertía. Por mucho tiempo no lo entendí. Pero hoy tengo la impresión de que lo capto un poco mejor, ya que la época en la que vivimos tiene similitudes con ese período. Dentro de algunas decenas de años, la gente mirará hacia atrás y quizá vea este momento de la historia japonesa del mismo modo", analizó.

Original y admirado

Hayao Miyazaki nació en Tokio el 5 de enero de 1941. Con sólo 22 años comenzó su carrera como animador en el estudio Toei Douga. Después de varios años trabajando en series animadas para TV, Miyazaki estrenó su ópera prima, “El castillo de Cagliostro” (1979). El éxito del filme “Nausicaä del valle del viento” (1984) lo llevó a la creación de su propio estudio de animación, Ghibli, el cual sería su hogar hasta hace muy poco tiempo. De allí surgirían joyas como “Mi vecino Totoro”, “La princesa Mononoke”, “El viaje de Chihiro” (que le valió un Oscar) y “El increíble castillo vagabundo”, entre otras. En septiembre de 2013, en el marco del Festival de Venecia, el director anunció su retiro definitivo del cine a los 72 años. Un año después, la Academia de Hollywood decidió premiar a Miyazaki con el Oscar honorífico por su destacada carrera, premio que recibió de manos de otro grande de la animación, John Lasseter, el director creativo de Pixar.

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