Quienes aprovechen esta crisis para invertir de forma inteligente, se podrán jubilar antes y
mejor.
Distintas investigaciones señalan que el mayor error que cometen los adultos y que les
produce un fuerte arrepentimiento es no haber comenzado a ahorrar e invertir desde una edad
temprana. En los países desarrollados quienes confiaron sus ahorros en un fondo de retiro
gubernamental o corporativo han sufrido pérdidas que llegan al 25% y deben empezar de nuevo,
mientras que en nuestro país los permanentes cambios de régimen y de inversiones según sean las
necesidades de caja gubernamentales, hacen pensar que vivir en un futuro de la jubilación estatal
es casi tan difícil como que Walt
Disney resucite.
La percepción de que uno mismo se deberá “autofinanciar el retiro” crece entre
los más jóvenes, en especial entre los Millenials o generación, y que agrupa a las personas que
nacieron entre 1981 y el 2000.
La consultora PriceWaterhouseCooper, en un estudio sobre estos jóvenes de Argentina publicado
hacia fines del año pasado, señaló que seis de cada diez jóvenes cree que deberá autofinanciar su
retiro y que su pareja tendrá que aportar ingresos para mantener el hogar. Sólo el 4 por ciento de
los encuestados se mostró confiado de que podrá vivir de su jubilación (estatal) y sólo el 2,1 por
ciento aseguró que valoraría que su empresa le ofrezca como beneficio un plan de pensión o de
retiro. Lo paradójico es que a pesar de pensar de esta manera, gran parte de los jóvenes “aún
no está pensando” en el momento de jubilarse. Posiblemente la razón radique en que dado que
vivimos en un mundo cada vez más incierto, se prefiere la emoción del consumo inmediato al
pensamiento de un futuro incierto.
Para que estos jóvenes no terminen arrepintiéndose en un futuro como muchos adultos, ¿hay
algo que se pueda hacer para ayudarlos? ¿Por dónde se les puede entrar a los jóvenes para que no
nos digan: "Vos no sabés nada"?
Una forma sería hacerles saber que la inversión en acciones de “marcas” que ellos
consumen a diario y les son familiares, y en muchos casos se divierten, también les permitirá gozar
de un futuro mejor. Y en muchos casos, no habrá que esperar a la jubilación para ver los
resultados. ¿Qué joven no conoce la marca Apple de los Ipod y las computadoras? Sus acciones
subieron 228% desde enero 2009. ¿Y quién no ha buscado cosas en la web a través de Google, cuyas
acciones subieron 65% en el mismo período? ¿O el rico café de Starbucks cuyas acciones subieron
290%? Muchos querrán tomar ganancias rápidas mientras que otros comenzarán a pensar en jubilarse
ricos y a una edad temprana. Para estos últimos la historia juega a su favor. Un estudio llevado a
cabo por el profesor Jeremy Siegel, de la Universidad de Wharton, en Pennsylvania, EEUU, mostró que
las acciones en el período diciembre 1925–marzo 2009 (o sea, incluida la baja de las acciones
del último año del 50%) rindieron 7% anual en promedio en términos reales (o sea por encima de la
inflación y reinvirtiendo los dividendos). ¿Nada mal no? Con marcas comerciales como las
mencionadas y dados los altos rendimientos esperados es probable que los jóvenes se convenzan. De
ser así sería recomendable que no inviertan en una sola acción, sino que sigan lo que se ha dado en
llamar la “regla del cinco”. La teoría es que de las cinco acciones elegidas, una
probablemente será perdedora, tres producirán rendimientos mediocres, pero la quinta será una
verdadera ganadora.
Mahatma Gandhi comulgaba con el pensamiento de los jóvenes actuales de que “…hay
que vivir como si fueras a morir mañana…”, pero también con la experiencia de los
adultos al decir: “…aprende como si fueras a vivir para siempre…”.
Transmitir a los más jóvenes el equilibrio entre las dos fuerzas anteriores, permitirá que baje el
número de arrepentidos por no comenzar a ahorrar desde
una edad temprana.




























