La droga se convirtió en una epidemia que destruye cerebros, órganos, inutiliza la capacidad creativa y procreativa del ser humano y destruye no sólo a quien cae presa en sus garras sino a todo el entorno que aprecia a la víctima. Para ser más explícita lo diré: cocaína, marihuana, ácidos (como el lisérgico) heroína, cócteles de alcohol y psicotrópicos, pegamentos, paco y muchos más. Las estadísticas en cuanto a tráfico y consumo en nuestro país y en la propia provincia de Santa Fe son escalofriantes. Parecería que ya no se trata de bandas y carteles que actúan con riesgo. No se trata de estructuras que gozan del favor de cierto poder de algunos representantes, según dicen y alardean de un combate a la droga, pero en realidad esto no es más que "cháchara para los perejiles", porque bajo la rambla del escenario social "pasa la merca mientras ellos miran para otro lado". El nacotráfico no puede existir sino con la complacencia de ciertos sectores poderosos. Esto me trae a la memoria contada por viejos y honestos policías respecto a un viejo cruce de rutas en donde la parada policial "secuestraba dos por tres algunos kilos de mercancía", pero los héroes por otro lado dejaban pasar toneladas. ¿Habra sido así? ¿No seguirá ocurriendo lo mismo? La única forma exitosa de combatir el flagelo de la droga es aquella en que el Estado ponga énfasis en la prevención y la cura. Esta sera la única forma de malograr los negocios de un sector que logra abultadas ganancias a costa de la vida de miles de seres humanos. Los legisladores nacionales o el propio gobierno nacional deberán modificar una ley que pareciera, lejos de combatir el narcotráfico lo fomenta. Droga y narcotráfico son sin dudas la fuente de otros numerosos delitos que tienen a maltraer a la sociedad y a la que hay que ponerle punto final. Por eso las nuevas autoridades provinciales deberían de manera urgente poner en práctica campañas de educación sobre el peligro que constituye el consumo de drogas. Esto es determinante e importante, en cada cabecera de departamento y en las localidades y ciudades de la provincia hay que asentar, de manera urgente centros de rehabilitación para las adicciones en general, de manera que aquellos que han sido presa de una patología tan desgraciada, tengan la oportunidad de recuperarse. En la ciudad de Buenos Aires los centros son supervisados y avalados con becas por el Sedronar, no quiero pensar que Dios atiende solamente en Capital Federal. Esto no implica, no avanzar en la lucha policial y no policial contra el narcotráfico. Santa Fe debería ser ejemplo de "tolereancia cero" en cuestión de tráfico. En el año 1998 presenté en el Concejo un proyecto de mi autoría que aún conservo. El mismo es para que funcione en nuestra ciudad un "Fonodroga 0800". La ordenanza dispone la recepción de los llamados telefónicos, orientando a los requirientes hacia los servicios psicológicos o bien toxicológicos, la contención de un adicto o de algún familiar. Fue aprobado por todos los concejales, lamentablemente quedó cajoneado en el despacho del Ejecutivo. Si alguno de los concejales o diputados le interesa la propuesta, puede comunicarse vial mail.

































