Los rosarinos hemos leído asombrados en La Capital una noticia referida a que en una encuesta realizada por el área de investigación de la opinión pública del municipio, ocho de cada diez rosarinos aseguran que es todo un orgullo vivir en esta ciudad. Esta jactanciosa autopropaganda a que nos tienen acostumbrados, a los sufrientes rosarinos, con sus dineros, la Municipalidad de Rosario, no tiene límites, Es muy desagradable que a los rosarinos nos tomen por tontos, o probablemente los que votaron viven utópicamente en una ciudad del mismo nombre, pero de otro planeta. Es muy simple, la ciudad está destruida, las calles son verdaderas trampas para los automovilistas y para los peatones, todas las escasas mejoras se efectúan en el centro. En los barrios no hay contenedores para la basura, los recolectores son sacrificados que hacen lo que pueden, recogen innumerables cantidad de bolsas de residuos y las que se les caen quedan, allí, en la calle, formando una montaña indescriptible. Los sufridos rosarinos que tienen que viajar en ómnibus padecen en forma permanente, y el que lo hace en automóvil, también: falta de estacionamiento, señores a los que nadie conoce que piden cualquier cosa para "cuidar" y el riesgo de encontrar el auto rayado entre otras lindezas. Ni hablar de los barrios, no tienen luz, ni agua, ni cloacas, ni pavimento. Y todavía no han entrado en funcionamiento la totalidad de los edificios nuevos que la Municipalidad alegremente permitió construir. Por otra parte existe el entretenimiento de los concejales de cambiar el nombre de las calles, los vecinos de calle ex Riccheri, desde 27 de Febrero al sur, que por obra y gracia de los ediles ahora se llama O. Carrasco, venimos sufriendo permanentemente la falta de recepción de correspondencia, porque ahora hay tres calles en Rosario con el nombre Carrasco. Se ha dado el caso de una médica de Ecco que no llegaba nunca al domicilio del paciente, en seria emergencia, porque buscaba la calle Riccheri y sólo se encontraba con Carrasco. Esto porque, además, la Municipalidad nunca publicó el cambio de nombre de dicha arteria, y ni siquiera los vecinos conocíamos el aludido cambio. No es conveniente seguir aumentando la desazón de la gente con encuestas realizadas con el único fin, el de la propaganda: el buen gobierno no necesita publicidad. La obra adecuada es la mejor publicidad.


































