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Justicia por mano propia

Nuestra sociedad está conmocionada por los recientes casos de justicia por mano propia en que vecinos apalean a arrebatadores sorprendidos y reducidos in fraganti y en un caso provocaron su muerte.

Lunes 07 de Abril de 2014

Nuestra sociedad está conmocionada por los recientes casos de justicia por mano propia en que vecinos apalean a arrebatadores sorprendidos y reducidos in fraganti y en un caso provocaron su muerte. Inexplicablemente, o mejor dicho por ingenuidad o hipocresía, algunos políticos y periodistas se sorprenden y repudian estos hechos. Es que estas reacciones son naturales atento la preocupación y angustia del pueblo por la inseguridad y su descreimiento fundado en el Estado, en la policía y la Justicia, ya que consideran que generalmente los delincuentes son impunes y en los raros casos en que son aprehendidos la mayoría poco después recuperan su libertad y prosiguen con sus andanzas. Entonces, paliza de por medio, los justicieros populares se gratifican y se aseguran de que por lo menos los cacos tengan un mínimo de escarmiento. Ya Lope de Vega describió ese fenómeno popular universal en su inmortal obra “Fuente Ovejuna”: ¿ Quién mató al comendador? Fuente Ovejuna, señor. ¿Y quién es Fuente Ovejuna? Todos a una”. La seguridad depende de la legislación, la Justicia, la policía y el sistema carcelario. Pero ocurre que la legislación es inadecuada. Los jueces que tienen sentido común están maniatados por leyes permisivas y presionados por colegas, gobernantes, políticos y comunicadores sociales progresistas seguidores de las nefastas doctrinas de Zaffaroni. La policía y penitenciarios cuando no son corruptos están trabados y desmoralizados por jueces y funcionarios garantistas. Es bueno actualizar el Código Penal, pero la proyectada reforma puede empeorar las cosas en vez de mejorarla, y su tratamiento parece inoportuno y además es inevitablemente complicado y lento. Pero pueden y deben hacerse dos reformas legislativas mucho más sencillas y que mejorarían sustancialmente la seguridad. Una que depende de las provincias es reformar los códigos procesales eliminando las excarcelaciones juratorias que en la práctica determinan que en la gran mayoría de los casos los sospechosos salgan en libertad provisoria mientras duran los procesos mediante una simple promesa de estar a disposición del tribunal. Exigiendo como en otros países caución real, es decir depósito de dinero o garantías reales se cerraría la puerta giratoria que permite que muchos chorros, alegando insolvencia y con una simple promesa, salgan en libertad y prosigan con sus fechorías. Reformando las excarcelaciones o bien permanecerían detenidos para tranquilidad de la comunidad o bien si ponen y salen y reinciden por lo menos el Estado se procuraría fondos para perseguirlos y reparar los daños que ocasionan. El otro cambio imprescindible es derogar o reformar la nefasta ley nacional de ejecución penal por la cual, y merced a la corrupción del sistema penitenciario y la incompetencia o complicidad de jueces de ejecución penal, muchos condenados no cumplen en plenitud sus condenas sino que transcurrida una fracción de la misma salen anticipadamente en libertad condicional y antes tienen salidas transitorias por fútiles o falsos motivos (laborales, lazos familiares) y aprovechan esas salidas para delinquir, incluso en sociedad con sus carceleros. Increíblemente, los garantistas invocan esa ley para posibilitar que los presos dispongan de celulares con los cuales muchas veces planifican secuestros virtuales e incluso planean asesinar a jueces y fiscales. Ojalá políticos y legisladores cumplan con su deber, escuchen al pueblo al que se deben y analicen estas ideas, antes que la delincuencia y los casos de justicia por mano propia se multipliquen.

Raúl Miguel Ghione
DNI 6.033.754

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