Al leer Cartas de los Lectores del domingo 23 de septiembre pasado, me sentí identificada con la docente que escribió una carta titulada "Jubilarse en Santa Fe". Mi caso es muy parecido. Trabajé 30 años en la docencia primaria y luego continué 12 años más en el nivel terciario. Cuando por mi edad y un problema de salud decidí renunciar a mis horas de cátedra, presenté un pedido de reajuste a la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia de Santa Fe. Ya pasaron de esto 18 meses, en el transcurso de los cuales presenté dos notas de pronto despacho, sin respuesta alguna. Siento vergüenza ajena porque mi expediente aún se encuentra en la misma oficina donde ingresó. En mi recibo de jubilación, este mes me envían un mensaje de "Feliz cumpleaños", que agradezco muchísimo, pero los docentes no sólo necesitamos palabras sino también cobrar lo que nos corresponde por haber trabajado con decencia y entrega para beneficio de los demás.
































