Lo recuerdo siempre impecable, de pantalón blanco, camisa al tono y cinturón y zapatos blancos, entrando a "su escuela de fútbol", aquella que él había ideado, construido y dirigía, siempre activo y de buen humor, don José Vivas. Lo recuerdo siempre ocupándose de los chicos, trayendo a principio de temporada los paquetes de ropa nueva, que nosotros ayudábamos a acomodar en la utilería, tratando de poner al servicio de los chicos, la mejor infraestructura, como vestuarios, médico, pizarrón, técnico y hasta profesores de educación física; dándole al niño casi una replica de un vestuario de primera. Imaginen a ese chico de 6, 8 ó 10 años poniéndose la camiseta de mi querido Newell´s Old Boys, y escuchando por los parlantes, la formación del equipo y su inclusión en el mismo. El respeto y la profesionalidad que Don José Vivas impuso para los técnicos, profesores, médicos y personal de la escuela por aquellos años me marcaron en toda mi trayectoria en la escuela de fútbol y en divisiones inferiores; fue un amigo y consejero para todos los que allí pasamos gran parte de nuestras vidas. Don José Vivas fue y será por siempre un espejo para cualquiera que se incline a la dirigencia en Newell´s, y más en la escuela de fútbol. En mi humilde opinión, creo que la escuela de fútbol no puede llevar otro nombre que el suyo, simplemente porque la hizo, se lo merece y sería justicia, que tarda, pero siempre llega.





























