Antes de 1978, cuando todavía vivía en Buenos Aires, quedé en encontrarme en una esquina con un colega. Como él siempre trabajo con más de tres sigmas tirando a seis (los no estadísticos no entenderán esta explicación de los sigmas). Tuve que esperarlo más de media hora. Como tenía tiempo y en esa esquina había un local de libros usados, entré para hacer tiempo. La primera estantería que encontré era de libros de derecho, y para mi sorpresa entre ellos veo un libro titulado "Estadísticas del trabajo". Por supuesto que lo compré. Este libro estaba escrito por el doctor José Figuerola (abogado), que fue ministro secretario técnico de la Presidencia de la Nación y presidente del Consejo Coordinador de Estadísticas y Censos. El libro fue editado en 1947 y tiene una introducción del autor fechada en 1941, de la cual extracté el siguiente párrafo que creo que hoy tiene plena vigencia. Dice José Figuerola en 1941: "En estadística el fraude es fácil, porque frecuentemente el documento original es reservado, y, en caso de no serlo, resulta poco menos que inaccesible a la mayoría de los profanos. Esta especie de clandestinidad debe ser compensada por una ética profesional a toda prueba que asegure una completa escrupulosidad en las elaboraciones y una absoluta veracidad en los resultados. Los adversarios pueden argumentar como mejor les plazca y utilizar las cifras conforme a su personal antojo, pero no deben serle lícito apartarse, tergiversándolo, del sentido real y verdadero que las cifras tienen. Hacerlo y permitir que se haga, es atentar contra la cultura general de un país, patrimonio moral que debe ser considerado intocable". Ya viviendo nuevamente en Rosario, más o menos en 1987, leo en una revista que se llama o se llamaba "El Periodista" una supuesta charla entre Perón y Cámpora en la que mencionan al Gallego, diciendo que era una lástima que no sea argentino porque al no serlo, era imposible nombrarlo ministro, pero lo elogiaban muchísimo por su capacidad. "El Gallego" era José Figuerola. Hace muy pocos días, haciendo zaping en TV veo un programa donde reproducen una entrevista a Perón. En su charla con el periodista que lo entrevista, comenta que cuando comenzaron a planificar la revolución, lo primero que pensó es que si tomaban el poder, debían considerar un buen plan de gobierno y lo primero que hizo fue convocar según él al mejor experto en estadística que en ese momento existía en el país (no estoy de acuerdo con Perón, tal vez haya sido el que más cerca tenía o de su confianza, pues ya existía Dieulefait y las primeras camadas de estadísticos matemáticos (en Rosario). Aunque, según otros colegas el pasado de Figuerola en España era discutible, era sobre él a quien se refería Perón. Y según Perón sin buenas estadísticas es imposible hacer una buena gestión de gobierno con lo cual estoy de acuerdo aunque no sea peronista. Conclusión: creo que lo dicho por Figuerola y conociendo lo realizado por él en la Secretaría de Trabajo y Previsión, hoy sigue teniendo plena vigencia para reflexionar con lo que está pasando en el Indec.




































