El pasado 20 de abril se publicó una carta de Federico Oakley, titulada "Soy canalla, no tolero más". Me da vergüenza. Yo viví el campeonato del 70, el del 80 e irse a la B. Volví a la cancha en el torneo de la B después de muchos años de no ir al estadio porque creía que era el momento de apoyar y, después de ascender y lograr el título en la A, me alejé porque creí que mi obligación de canalla estaba cumplida. Estuve en las malas. En las buenas están todos. Este "canaya", Federico, no debe saber lo que es ir a la cancha desde los cinco años, cuando se veía cuarta especial, reserva y primera. No conoce los códigos. No sabe y no le enseñaron aquello de que los trapos sucios se lavan en casa. Yo vi a mi viejo levantarse por última vez de una enfermedad terminal para ir a cargar a un vecino por el campeonato del 80 y que era su mejor amigo. Mi viejo se debe estar retorciendo en la tumba por su carta. No creo que seas canaya. Uno de verdad, jamás la hubiera escrito.


































