El pasado 20 y 21 de octubre, empezaron a llegar mensajes obscenos al celular de mi hija, quien estaba estudiando con una compañera para rendir una materia de su carrera universitaria. Primero lo tomó como una broma. Pero el 27 de octubre vuelve el mismo individuo a mandar mensajes de alto contenido obsceno, malicioso y muy mal gusto. Cansada, mi hija y sin contestar a los mismos, me lo comenta. Lo llamo y lo increpo por su proceder y no contesta, sólo escucha. Luego le mando mensajes durante una hora (los cuales me devuelve) preguntándole por qué eligió a mi hija para atemorizar. Somos una familia que, con el sacrificio de un padre responsable de sus hijos, convive con la crítica situación económica y de inseguridad. Todavía tengo las imágenes grabadas de un papá que encuentra muerta a su hija que iba a estudiar. Yo tomé mis recaudos y esta carta es para que todos sepan que en este momento no debemos pasar por alto nada. Podemos unirnos para defender la libertad de nuestros hijos. Los hijos son irrepetibles, por eso les pido que estén atentos, el peligro está en la puerta de su casa.


































