A través de “Three Idiots” película encuadrada en lo que llaman “bollywood” (industria cinematográfica en hindi, uno de los 16 idiomas de India) pude desentrañar una serie de sentimientos contradictorios. Empecé a verla un día y me pareció muy naif y bizarra, la abandoné y la reinicié al día siguiente con una óptica no tan occidentalizada, sino, con cierta filosofía oriental que emula los valores morales. ¿Qué temas nos seducen? ¿Estos temas son permanentes o dependen de las circunstancias? No existe una verdad absoluta. Esta película no es una comedia para reír (al estilo occidental), en su moraleja el humor pasa por cosas sencillas a las que no estamos acostumbrados, o que quizás, pasemos por alto. Creo que se apela a distintos sentimientos (humor, tristeza, romanticismo) en una búsqueda intrínseca de exaltar y llevar a flor de piel esos valores que permanecen en el letargo porque lo “urgente siempre desplaza a lo importante” (simbolizados por ese director que alecciona egoístamente a los ingresantes a su universidad, con la anécdota del ave que para incubar sus huevos, roba otro nido sin dudar en tirar y romper los huevos del nido que invade). Creo que como seres humanos (orientales y occidentales) tenemos sentimientos valiosos y asignaturas pendientes. En su país (como dice en la película: en primer lugar en cuanto a suicidios), el filme replantea la vida en una fusión de valores (amistad, la familia, la educación) frente a la dependencia y presiones que genera el “sistema”. Esas motivaciones están orquestadas y magníficamente llevadas a la pantalla por su actor principal, quien no cesa en demostrar que la ética está en primer lugar y que el ingenio y espíritu crítico son necesarios a la hora de enfrentar la vida. Me he planteado, al igual que vez pasada lo hizo un lector, esa valoración diaria que se hace en medios periodísticos: “La nota más leída o la más valorada”. Creo que no todos estamos capacitados para entender de fútbol o para saber de espectáculos, o temas considerados “triviales”. Esa enumeración arbitraria, ¿nos posiciona ocupando un lugar determinado dentro de la sociedad? ¿No sería interesante dejar que cada uno elija su motivación, sin predisponer al exitismo en la búsqueda de una lista armada con “hits” servidos por el periodismo? Como dicen en la película: “Cuando una gallina pone huevos, no sabe si se empollarán o serán omelette”.
Silvia Buonamico

































