"El conductor de la lancha que mató al nadador no tenía carné", título de la página 5, de la edición del 24 de noviembre de La Capital sobre el siniestro que le costó la vida al periodista Marcelo Abram. Así como se exige que el conductor de un auto rinda un examen y obtenga su carné, el que sale a navegar debe contar con la habilitación que otorga la Prefectura Naval Argentina. La reglamentación que existe, podríamos afirmar, que se parece a la exigencia de contar con carné para conducir autos. Hemos visto la propaganda de un revolver con la línea de un auto para llamar la atención, que el auto es como un arma, debiendo tener cuidado y ser habilitado para evitar una tragedia. En el río una embarcación conducida imprudentemente también es un arma. Por mi experiencia como marino he comprobado que muchos ciudadanos no le dan la importancia al conocimiento sobre navegación, seguridad, que deberían tener y que la PNA exige para obtener el carné habilitante. Algunos creen que solo basta tener dinero para comprar una embarcación, craso error. Los que no saben navegar, es como andar armados a la buena de Dios. Como en el siniestro del 14 de noviembre, donde se perdió la vida de un ser en plena vigencia. Hace muchos años compré una embarcación para navegar cuando me jubilara, fui a la PNA para legalizar el trámite y me informaron que tenía que sacar el carné de patrón, pese a que tenía el título de capitán de ultramar y práctico de la zona río Paraná. Me pareció correcto, y convencido que no era lo mismo pilotear un buque de 80.000 toneladas, que una embarcación de recreo. En este río hermoso que tenemos todos los que navegamos debemos cuidarnos, pero antes tomar conciencia que no se puede ser imprudente navegando sin saber y no estar habilitado. Cuidemos entre todos este bien de la naturaleza y a nuestros semejantes.
































