"La segunda balacera fue la más terrible. En esa fue que hirieron a los pibes
del bar". Así recordó uno de los vecinos de Gálvez al 4000 el incidente en el que dos muchachos, de
17 y 21 años, fueron blanco de disparos el domingo a la madrugada. El hecho, que es investigado por
la seccional 13ª, se originó a las 5 de la mañana y coincidió con la salida de Mogambo, el boliche
que queda justo frente al bar donde resonaron los tiros.
A esa hora un grupo de hombres llegaron al bar de la
esquina y abrieron fuego. Los vecinos aseguran que al menos fueron media docena de disparos. En el
lugar del hecho se encontraron vainas servidas y algunas ojivas. A unos metros del local se halló
una pistola calibre 9 milímetros.
Según con el cristal con el que se lo observe, el hecho
sucedido el domingo a las 5 de la mañana en el bar Daylu se presenta como oscuro. Este bar está en
la esquina que corresponde al barrio San Francisquito de Avellaneda y Gálvez. Justo frente al
boliche Mogambo, cuyo fondo da a los confines de villa La Boca.
El frente del bar, donde además funciona un quiosco que
está sobre Avellaneda, está pintado de negro y suele tener algunas mesas sobre la vereda. Ayer sólo
había dos y el bar estaba cerrado.
Un mensaje. De acuerdo a la pesquisa, a las 5 de la mañana en el bar estaban Pablo
B., de 17 años, y Jonathan B., de 21. No hay relación familiar entre ellos. Los dos viven en el
Fonavi de bulevar Seguí y Rouillón. "No se puede precisar si los dos se habían ubicado en las mesas
de afuera, donde seguro estaba el menor: Pero ambos estaban en el bar", indicó un vocero policial
consultado.
A la hora señalada, las puertas de Mogambo se abrieron para
dejar salir a una clientela que ronda el millar de personas. En ese momento, aprovechando la
confusión que se plantea a la salida del boliche, se produjo el ataque en el bar de enfrente. Los
agresores no provenían del bailable.
Según pudo reconstruirse, en la cortada Palau y Gálvez, a
menos de 50 metros de Avellaneda, se estacionaron un auto color rojo y al menos una moto color
azul.
La incertidumbre. Desde ese lugar partieron los agresores. "No se pudo precisar
cuál era el número de los atacantes. Se habla de tres o cuatro. Uno llegó, entró y abrió fuego con
una pistola contra una de las primeras mesas que están adentro del local. También hubo disparos por
la ventana y hay un disparo en el portón que está sobre Gálvez", relató la fuente.
"No se puede precisar si hubo más de un arma", agregó el
oficial consultado. En el lugar se secuestraron vainas servidas y ojivas de plomo. En la esquina de
Gálvez y Palau, se halló tirada una pistola calibre 9 milímetros con su numeración limada, una bala
en recámara y cinco proyectiles en el cargador.
"Se escucharon dos balaceras. A eso de las 2.30 de la
mañana hubo tres disparos. Pero de arma chica. Y ya a las 5 se dieron con todo. El sonido de los
disparos no fue el mismo", relató un viejo habitante de la cuadra. "Ya acá no se puede vivir más",
se sinceró el vecino.
A raíz de la balacera resultaron heridos Pablo B., con un
impacto que le quebró el fémur de la pierna derecha, y Jonathan B., quien recibió un balazo en el
abdomen y además sufrió la fractura de una de sus piernas. Los dos muchachos fueron trasladados al
Heca, donde fueron asistidos. El más comprometido era Jonathan, quien quedó internado en terapia
intensiva aunque fuera de peligro.
En voz baja, los investigadores indicaron que la primera
hipótesis de trabajo fue "un conflicto por drogas", pero con el correr de las horas la
investigación fue tomando otro rumbo.
Algunos testigos deslizaron el apodo de Maxi, un integrantes de unos 20
años de la barra brava de Newell"s Old Boys, como uno de los tiradores. Un comentario que no
alcanzaba ayer para que los pesquisas se animaran a hablar sobre el móvil del hecho y la identidad
de sus protagonistas.