Hablar de libertad a secas con respecto a un Estado-gobierno que interviene para arbitrar y distribuir es reivindicar el feudalismo: "En la violenta selva, me gané títulos y tierras con el mérito de mi espada e impongo todas las condiciones a los demás, a los cuales brindé el servicio de mi espada y que aceptaron libremente comprarla con su sumisión total". En las sociedades humanas conocidas casi siempre nos las hemos arreglado, miedo y subderivado, ambición mediante (ego), para trampear los sistemas económicos y permitir que un 10 por ciento se "haga rico". Nadie puede hacerse rico simplemente trabajando más que el otro, a lo sumo, empleando el doble de energía o dedicación horaria se podría obtener el doble de poder adquisitivo, pero eso es todo. Sin un método de apalancamiento que permita directa o indirectamente explotar el trabajo de otros, no hay manera. Antiguas formas de hacerlo eran de extorsión y explotación directa. Como dijimos en una carta anterior, el actual sistema mundial de manipulación de precios y salarios a través de un aparato semifraudulento de crédito con crecimiento exponencial de intereses es el más sofisticado y encubierto de todos. Tal vez el más hipócrita.
































