Hace quince años que está en coma y piden dejarlo morir
La familia de un español que lleva quince años en coma reclama que se le retire la alimentación y
pueda finalmente morir. Alan Pérez, que sufrió un accidente en Valencia, permanece internado en una
residencia especializada en la ciudad francesa de Montereau.
18 de febrero 2009 · 01:00hs
La familia de un español que lleva quince años en coma reclama que se le retire
la alimentación y pueda finalmente morir. Alan Pérez, que sufrió un accidente en Valencia,
permanece internado en una residencia especializada en la ciudad francesa de Montereau.
Ahora está "atrofiado y deformado", pero hace 15 años era un joven con un futuro
prometedor. Toda su familia, menos su padre, está de acuerdo en dejar de suministrar a Alan
alimento para que muera y descanse en paz.
La familia del joven ha reaccionado tras el "caso Eluana", la joven italiana que
estuvo 17 años en coma y murió este mes gracias a una orden judicial. "Alan no vive. Eso no es
vida". Así resume su hermana Edith el calvario que sufre el joven, que perdió la juventud
internado, luego del accidente en en el Paseo de la Petxina, de Valencia, hace 15 años.
Un golpe en la cabeza y un paro cardiorrespiratorio lo condenaron al más
profundo silencio, a la inmovilidad y a la inconsciencia permanentes desde aquel momento.
Alan Pérez y sus tres hermanos son hijos de un matrimonio de españoles que
emigraron a Francia.
Dos de los hijos, Alan y la que ahora habla públicamente desde el pueblo
valenciano de Tavernes Blanques, volvieron entre 1988 y 1989 a Valencia, donde el joven halló la
tragedia en marzo de 1994.
Entonces tenía 26 años. Primero estuvo internado en dos institutos españoles,
pero luego sus padres optaron por llevarlo a una residencia especializada en la ciudad francesa de
Montereau, a 70 kilómetros de París.
Sin testamento vital. Como Eluana, Alan nunca dejó testamento vital en el que
pidiera que no se le prolongara la vida en una situación semejante. Sin embargo, su hermana tacha
de "hipócritas" a los obispos, contrarios a la eutanasia, ya que recuerda que hasta el Papa Juan
Pablo II rechazó que se le prolongara su propia vida de forma artificial.