Quisiera referirme a la carta a los lectores publicada en La Capital el pasado 29 de abril titulada "el Papa enojado". Me parece que la persona que escribe se refiere al Papa, y por lo tanto a la Iglesia, con una visión meramente humana. No me parece que el santo Padre sea una persona machista, todo lo contrario; es evidente el cariño que tiene a una mujer: la Santísima Virgen. No me cabe duda, incluso, que quiso con locura a su madre y a su hermana, ya difuntas. Personalmente yo como mujer siento también el cariño del Papa y admiro todo lo que hace a sus 85 años. Ratzinger es uno de los cuatro o cinco primeros intelectuales del mundo actual. No solamente es un intelectual teólogo sino que tiene una excepcional capacidad para comprender nuestro mundo actual. Por lo tanto quiere dirigir a la Iglesia por la senda verdadera, o sea tal cual como fue fundada por Jesucristo, quien instituyó el sacerdocio a sus apóstoles para que continuaran con su obra. Gracias Benedicto XVI por no reformar nada que desvirtúe lo que Jesús nos dejó, porque la Iglesia es santidad y no una empresa celosa de erigir nuevas y sofisticadas estructuras.

































